COMENTARIO
Los caps. 6-11 constituyen parte esencial de la introducción al Código Deuteronómico (caps. 12-26) a la que ya nos hemos referido en la nota a 5,1-11,32. Comienzan con la confesión de la unidad del Señor (la Shemá, 6,1-9) y terminan con la consideración de que Israel es un gran pueblo, que va a ser asentado en la tierra de promisión (11,10-25), que deberá disfrutar o perder, según su libre conducta que le acarreará bendiciones de Dios o maldiciones (11,26-32). Se descubre en estos capítulos una trama histórico–teológica compuesta por la trilogía Dios, pueblo y tierra. De alguna manera es un anticipo, con respuesta, al triple tema: Dios, hombre, mundo. Y decimos con respuesta, porque el autor sagrado da la clave: la salvación ha sido operada por Dios, se inicia con la salida de Egipto y se continúa con la donación de la Ley (Palabra de Dios escrita que anticipa y prefigura la Palabra de Dios Encarnada, Jesucristo) que guiará al pueblo y a cada hombre hasta la tierra prometida, figura de la bienaventuranza eterna del Cielo.