COMENTARIO
Tras las medidas señaladas en el capítulo anterior como prevención y castigo de la idolatría, se prohíben algunas prácticas relacionadas de una u otra manera con ritos idolátricos. La prohibición de ciertos ritos funerarios (v. 1) posiblemente está en conexión con costumbres similares entre los pueblos paganos, mezcladas con elementos idolátricos (cfr un rito semejante en 1 R 18,28).
No podemos precisar los criterios que se siguen en la distinción entre animales puros e impuros (cfr en Lv 11 una relación similar, y la nota correspondiente); posiblemente responda a distintas concepciones populares, motivos de repugnancia natural, y también a que algunos de esos animales —el cerdo, p.ej.— eran utilizados por los paganos en sus sacrificios sagrados.
En cualquier caso, por dos veces se señala como motivo para estas prescripciones que Israel es un pueblo consagrado al Señor (vv. 2 y 21): habiendo sido elegido por Dios, es un pueblo santo, sagrado, separado de los demás y de todo lo que tenga relación con el culto a sus divinidades.
En el Nuevo Testamento el Señor abolirá esta distinción entre alimentos puros e impuros (cfr Mc 7,18-19; Hch 10,9-16).