COMENTARIO
Sobre la valoración moral de las acciones de Gedeón, recuérdese lo indicado en la nota a 3,12-30, sobre Ehud. De nuevo el relato nos presenta actuaciones que no tienen nada de ejemplares. Es indudable que en la época en la que se redacta el libro el juicio del narrador sobre esas acciones es condenatorio y, en el conjunto de la revelación de Dios, tampoco el lector tiene ninguna duda de su inmoralidad. Por eso se puede percibir en la narración una marcada ironía: Dios estaba empeñado en salvar a su pueblo y por ello suscitaba jueces a los que otorgaba sus dones; pero aun así éstos vivían de manera violenta y desenfrenada de modo que sus obras acababan por ser un «cebo» para ellos (cfr 8,27), es decir, ocasión de ruina.