COMENTARIO

 1 S 28,1-25 

Los últimos capítulos del libro (caps. 28-31) dan razón de la muerte de Saúl haciendo hincapié en que está decidida por el Señor y, por tanto, de ninguna manera se puede culpar de ella a David. Los acontecimientos que aquí se narran están enmarcados en las guerras entre filisteos e israelitas.

El primer episodio tiene como protagonista a David, que contesta con una evasiva de doble sentido a la proposición de Aquis de participar en la guerra contra Israel y contra Saúl (v. 2); puede interpretarse como que jamás peleará con los de su pueblo o, como interpreta Aquis, que David no le traicionará nunca. La conclusión es clara: David jamás engañó a Saúl ni se enfrentó militarmente con él.

El siguiente episodio (vv. 4-25) está protagonizado por Saúl, que sufrió en sus últimos días la soledad y la tristeza (vv. 5.20). Al comprobar que el Señor no responde a sus consultas por ninguno de los medios establecidos (v. 6), decide evocar a Samuel, difunto desde hacía tiempo, sin importarle quebrantar las normas acordes con la ley divina que él mismo había establecido. Todas las circunstancias del relato dejan a Saúl en una postura ridícula, pero, sobre todo, reafirman que el Señor ha decidido apartarle su protección y elevar a David a la dignidad real.

Sobre el uso de los urim, ver nota a 14,19.

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