COMENTARIO
La muerte trágica del piadoso rey Josías resultaba difícil de explicar para los que pensaban que una vida ejemplar no podía terminar en tragedia. Pero, al indicar que el rey de Egipto envió mensajeros anunciándole que su incursión no era contra él (v. 21), se señala que Josías desobedeció al no atender esas palabras que «venían de Dios» (v. 22). Este pecado fue la causa de su muerte y, de este modo, quedaba en pie la doctrina de la retribución personal e inmediata. cfr también nota a 2 R 23,4-30.