COMENTARIO

 Sb 18,10-19 

Frente a la alegría de los hebreos en la noche de Pascua, el autor sagrado subraya los gritos de dolor y tristeza de los egipcios, desde el faraón hasta los súbditos, desesperados por el amontonamiento de los cadáveres (no había tiempo de darles sepultura adecuada, según sus laboriosas costumbres) y por la decepción de los sortilegios de sus magos y adivinos (vv. 10-13). La acción castigadora se atribuye a la «Palabra» de Dios (v. 15) que aparece personificada. Sobre la importancia de esta forma de hablar, cfr nota a 9,1-12.

Volver a Sb 18,10-19