COMENTARIO

 Dn 4,1-15 

De nuevo se resalta la superioridad de la sabiduría de Daniel sobre la de los sabios de Babilonia, porque él tiene «el espíritu de los santos dioses» (v. 5), expresión que significa el espíritu de profecía tal como podía entenderlo un rey pagano. La versión de los Setenta sitúa el episodio el año decimoctavo de Nabucodonosor (cfr nota a 3,1-23). El árbol del sueño del rey tiene cierto parecido con el del oráculo de Ezequiel contra el faraón, que asemeja a éste a un cedro del Líbano que por engreírse en exceso fue talado y derribado (cfr Ez 31). Ahora en el sueño se destaca la grandeza y el carácter protector universal que tiene el árbol (vv. 8-9), y el aspecto de ejemplaridad que tendrá su caída, con el fin de que todos reconozcan que sólo el Dios altísimo tiene la soberanía absoluta (v. 14). Por el «vigilante» y «santo» del v. 10 ha de entenderse un ángel, y la expresión «siete tiempos» del v. 13 significa el tiempo cumplido.

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