COMENTARIO
Se intercala una exhortación fundada en la doctrina expuesta. Si Jesucristo es superior a los ángeles se debe mayor obediencia a su doctrina que a la «palabra anunciada por medio de ángeles» (v. 2), es decir, la Ley que Dios entregó a Moisés en el Sinaí, y que, según una tradición judía, fue dada por mediación de los ángeles (cfr Ga 3,19). En la Antigua Alianza Dios dio solidez a su palabra estableciendo justos castigos contra toda infidelidad y desobediencia (cfr Nm 12,1-9; 16,1-35; 1 S 15,9-23; etc.). Por eso se exhorta a estar prevenidos ante la infidelidad a la Nueva Alianza establecida en Jesucristo: porque la palabra divina de salvación, promulgada por Él, reviste un valor incomparable. Es el mayor bien que el hombre puede recibir, porque con ella se hace capaz de conocer y glorificar a Dios y de conseguir al mismo tiempo su propia felicidad temporal y eterna.
«Nos fue confirmada por quienes la habían oído» (v. 3). Estas palabras son una alusión explícita a la predicación de los Apóstoles, que es la que confirma y transmite el anuncio de salvación iniciado por la predicación de Cristo (cfr 1 Co 11,23; 15,3).
Sobre la naturaleza espiritual y creada de los ángeles y su misión subordinada en el plan de salvación cfr notas a Gn 18,1-15 y 32,2-3.