LXX / Vulgata 42
Súplica para llegar a la presencia del Señor
1Hazme justicia, Dios mío,
y defiende mi causa de gente sin piedad;
líbrame del hombre falso y perverso.
2Tú eres el Dios de mi refugio.
¿Por qué me rechazas?
¿Por qué he de andar entristecido
por la opresión del enemigo?
3Envía tu luz y tu verdad;
que ellas me guíen y me conduzcan
a tu monte santo, a tus moradas;
4Y me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría y de mi gozo,
y te alabaré con la cítara,
¡oh Dios, Dios mío!
5¿Por qué te abates, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que aún podré alabarlo,
salvación de mi rostro y Dios mío.