LXX / Vulgata 130
Quitado todo orgullo,
queda la filial confianza en el Señor
1Canto de las subidas. De David.
Señor, mi corazón no se ha engreído,
ni mis ojos se han alzado altivos.
No he marchado en pos de grandezas,
ni de portentos que me exceden.
2He moderado y acallado mi alma
como un niño en el regazo de su madre.
Como niño satisfecho está mi alma.
3¡Espera, Israel, en el Señor,
desde ahora y para siempre!