Bendición de lugares
Bendición de una casa
A Ti, Dios, Padre Omnipotente, humildemente dirigimos nuestras súplicas en favor de esta casa, de todos los que en ella moran y de todo cuanto hay en ella. Dígnate bendecirla +, santificarla y enriquecerla con toda clase de bienes. Concede a sus moradores una copiosa bendición celestial; que de la riqueza de la tierra puedan sacar su subsistencia, y por tu misericordia les permitas llegar a la satisfacción de sus legítimos deseos.
Señor, con mi entrada a esta casa, haz que entren juntamente la bendición y la santificación, como bendijiste las casas de Abraham, Isaac y Jacob. Los Angeles que te asistieron en los esplendores de tu gloria habiten aquí y protejan a todos sus moradores y visitantes. Por Cristo nuestro Señor.
R/. Amén
Casa nueva - rito breve
Asiste Señor a esos servidores tuyos, que al inaugurar (hoy) esta vivienda imploran humildemente tu bendición, para que cuando vivan en ella sientan tu presencia protectora, cuando salgan gocen de tu compañía, cuando regresen experimenten la alegría de tenerte como huésped, hasta que lleguen felizmente a la estancia preparada para ellos en la casa de tu Padre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Rocía con agua bendita
Que Dios colme vuestra fe de alegría y de paz. Que la paz de Cristo actúe de arbitro en vuestro corazón. Que el Espíritu Santo derrame en vosotros sus dones.
R/. Amén.
Casa nueva - rito largo
Ritos iniciales
Reunidos en el lugar adecuado los miembros de la familia con sus parientes y amigos, el que dirige la celebración dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R. Amén.
El ministro, si es sacerdote o diácono, saluda a los presentes, diciendo:
La paz del Señor a esta casa y a todos los aquí presentes.
R. Y con tu espíritu.
O de otro modo adecuado.
Si el ministro es laico, saluda a los presentes, diciendo:
Que Dios, al que unánimemente alabamos, nos conceda, por su Espíritu, estar de acuerdo entre nosotros según Jesucristo.
R. Amén.
Luego dispone a los presentes para la celebración, con estas palabras u otras semejantes:
Queridos hermanos, dirijamos nuestra oración a Cristo, que quiso nacer de la Virgen María y habitó entre nosotros, para que se digne entrar en esta casa y bendecirla con su presencia.
Cristo, el Señor, esté aquí, en medio de vosotros, fomente nuestra caridad como hermanos, participe en vuestras alegrías, os consuele en las tristezas. Y vosotros, guiados por las enseñanzas y ejemplos de Cristo, procurad, ante todo, que esta nueva casa sea hogar de caridad, desde donde se difunda ampliamente la fragancia de Cristo.
Lectura de la Palabra de Dios
Luego uno de los presentes o el mismo ministro, lee un texto de la Sagrada Escritura.
(Lc 10, 5-9): Paz a esta casa
Escuchad ahora, hermanos, las palabras del Santo Evangelio según san Lucas
Dijo el Señor a sus discípulos: Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz en esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios”.
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
El que dirige la celebración, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles la lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.
Preces
Con ánimo agradecido y gozoso invoquemos al Hijo de Dios, Señor de cielo y tierra, que, hecho hombre, habitó entre nosotros, y digamos:
R. Quédate con nosotros, Señor.
Señor Jesucristo, que con María y José santificaste la vida doméstica, dígnate convivir con nosotros en esta casa, para que te reconozcamos como huésped y te honremos como cabeza. R.
Tú, por quien todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado, haz que los habitantes de esta casa se vayan integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu. R.
Tú que enseñaste a tus fieles a edificar su casa sobre piedra firme, haz que la vida de esta familia se apoye firmemente en tu palabra y, evitando toda división, te sirva con generosidad y de todo corazón. R.
Tú que, careciendo de morada propia, aceptaste con el gozo de la pobreza la hospitalidad de los amigos, haz que todos los que buscan vivienda encuentren, con nuestra ayuda, una casa digna de este nombre. R.
Oración de bendición
Asiste, Señor, a estos servidores tuyos que, al inaugurar (hoy) esta vivienda, imploran humildemente tu bendición, para que, cuando vivan en ella, sientan tu presencia protectora, cuando salgan, gocen de tu compañía, cuando regresen, experimenten la alegría de tenerte como huésped, hasta que lleguen felizmente a la estancia preparada para ellos en la casa de tu Padre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos
R. Amén.
Después de la oración de bendición, el ministro rocía con agua bendita a los presentes y la casa, diciendo, según las circunstancias:
Que esta agua nos recuerde nuestro bautismo en Cristo, que nos redimió con su muerte y resurrección.
R. Amén.
Conclusión del rito
El ministro concluye el rito, diciendo:
Que la paz de Cristo actúe de árbitro en nuestro corazón, la palabra de Cristo habite entre nosotros en toda su riqueza, para que todo lo que de palabra o de obra realicemos, sea todo en Nombre del Señor.
R. Amén.
Es aconsejable terminar el rito con un canto adecuado.
Bendición de locales y lugares de trabajo
Rito breve
Oremos. Oh Dios, de quien procede la plenitud de la bendición, y hacia quien sube la oración del que te bendice, bendice + este lugar/local, destinado a ... Protege con amor a tus siervos, que confiadamente presentan ante Ti su trabajo. Concédeles que con espíritu de oración y actividad infatigable colaboren en el perfeccionamiento de la creación, ganen su sustento y el de los suyos, ayuden al progreso de la sociedad humana y alaben sin cesar la gloria de tu Nombre. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.
Rito largo
Este rito puede utilizarlo el sacerdote o el diácono, los cuales, respetando su estructura y los elementos principales de que consta, adaptarán la celebración a las circunstancias concretas del lugar y de las personas
Reunida la comunidad en el lugar adecuado, después de un canto conveniente el que dirige la celebración dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R. Amén.
Luego el que dirige la celebración saluda a los presentes, diciendo:
Dios, que dio al hombre el mando sobre las obras de sus manos, esté con todos vosotros.
R. Y con tu espíritu.
El que dirige la celebración dispone a los presentes a recibir la bendición, con estas palabras u otras semejantes:
Jesucristo puso de manifiesto la gran dignidad del trabajo cuando Él mismo, la Palabra del Padre hecha carne, quiso ser llamado hijo del carpintero y trabajar humildemente con sus propias manos. Así alejó la antigua maldición del pecado y convirtió el trabajo humano en fuente de bendición.
En efecto, el hombre, realizando fielmente su trabajo y todo lo que se refiere al progreso temporal y ofreciéndolo humildemente a Dios, se purifica a sí mismo, desarrolla con su inteligencia y habilidad la obra de la creación, ejercita la caridad, se hace capaz de ayudar a los que son más pobres que él y, asociándose a Cristo redentor, se perfecciona en el amor a él.
Bendigamos, pues, a Dios y pidámosle que derrame su bendición sobre todos los que desempeñen sus tareas en este lugar.
Luego el lector, uno de los presentes o el que dirige la celebración, lee un texto de la sagrada Escritura.
Escuchad ahora, hermanos, las palabras del libro del Génesis. (Génesis 1,27-31ª)
“Creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo:
«Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.»
Y dijo Dios: «Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento».
Y así fue. Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno”.
Palabra del Señor.
R. Te alabamos Señor.
El que dirige la celebración, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes.
Antes de la oración de bendición puede hacerse la plegaria común.
Dios, nuestro Señor, que creó el mundo y lo llenó de maravillas como signo de su poder, santificó también en sus orígenes el trabajo del hombre, para que éste, sometiéndose humildemente a la bondad del Creador, se dedicara con perseverancia a perfeccionar de día en día la obra de la creación. Roguémosle, pues, diciendo:
R. Guía, Señor, las obras de nuestras manos.
Bendito seas, Señor, que nos has dado la ley del trabajo, para que, con nuestra inteligencia y nuestros brazos, nos dediquemos con empeño a perfeccionar las cosas creadas. R.
Bendito seas, Señor, que quisiste que tu Hijo, hecho hombre por nosotros, trabajara como humilde artesano. R.
Bendito seas, Señor, que has hecho que en Cristo nos fuera llevadero el yugo y ligera la carga de nuestro trabajo. R.
Bendito seas, Señor, que en tu Providencia nos exiges que procuremos hacer nuestro trabajo con la máxima perfección. R.
Bendito seas, Señor, que te dignas aceptar nuestro trabajo como una ofrenda y como una penitencia saludable, motivo de alegría para los hermanos y ocasión de prestar ayuda a los pobres. R.
Bendito seas, Señor, que elevas a la sublime dignidad de la Eucaristía el pan y el vino, fruto de nuestro trabajo. R.
Sigue la oración de bendición, como se indica más adelante. Cuando no se dicen las preces, antes de la oración de bendición, el que dirige la celebración invita a todos a orar, para que imploren la ayuda divina, diciendo:
Oremos:
Bendición de un laboratorio: Oh Dios, que en el designio de tu Providencia, aceptas bondadosamente perfeccionar con tus bendiciones todas las actividades de los hombres, tanto las corporales como las intelectuales, te pedimos que todos los que en este lugar traten, con sus experimentos, de estudiar los males y hallar los remedios, puedan, con tu ayuda, determinar con precisión lo que investiguen y realizar con éxito el fruto de su estudio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Bendición de un taller: Oh Dios, tu Hijo, con el trabajo de sus manos, elevó la dignidad del trabajo humano y nos concedió el don inestimable de colaborar con nuestro trabajo a su obra redentora; concede a tus fieles la bendición que esperan de Ti, para que, dedicándose a transformar con habilidad las cosas que tú has creado, reconozcan su dignidad y se alegren de aliviar con su esfuerzo las necesidades de la familia humana, para alabanza de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Bendición de una tienda de comercio: Dios, Padre providentísimo, que pusiste en manos del hombre la tierra y sus productos para que contribuyan con su trabajo a que los bienes creados alcancen a todos, bendice a los que usen este local y haz que, observando en sus compras y sus ventas la justicia y la caridad, puedan alegrarse de contribuir al bien común y al progreso de la comunidad humana. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Después de la oración de la bendición, el que dirige la celebración rocía con agua bendita a los presentes y el local, mientras se interpreta un canto adecuado.
Bendición de una escuela
Señor nuestro Jesucristo, que mandaste a tus apóstoles implorar la Paz sobre las casas donde entrasen; te pedimos que bendigas + por nuestro ministerio, este lugar destinado a la educación de los niños (jóvenes); derrama sobre él la abundancia de tu bendición y de tu paz, llegue a él la salvación como llegó a la casa de Zaqueo cuando entraste en ella. Manda a tus ángeles que lo custodien y alejen de él todo poder del demonio.
Llena a sus maestros con el espíritu de ciencia, de sabiduría y de tu santo temor. Infunde a los alumnos tu gracia celestial para que reciban en su inteligencia, conserven en su corazón y pongan por obra cuanto para su bien se les enseña. Haz que todos los que vengan te agraden con el ejemplo de todas las virtudes, para que merezcan ser recibidos un día en la morada eterna de tu gloria. Te lo pedimos, Padre, por Jesucristo salvador del mundo, que siendo Dios vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
Bendición de una biblioteca
Señor, Dios nuestro, Tú que en distintas ocasiones y de muchas maneras te has revelado a los hombres y te has dignado entregarnos tu palabra en las Escrituras; atiende ahora nuestras súplicas. Te pedimos que bendigas + y santifiques esta biblioteca de modo que todos los que acudan a ésta, para cultivar las ciencias y las artes, se pongan al servicio de la sabiduría que dimana de tu Palabra Encarnada, y, debidamente instruidos en sana doctrina, trabajen asiduamente en la edificación de un mundo mas humano. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.
Bendición de un puente, calle o carretera, de una vía férrea o de un aeropuerto
Oremos. Oh Dios que estás cerca de todos los que viven entregados a tu servicio y velas con solicitud de padre por los que confían en Ti, dígnate preceder con tu bendición y acompañar con Tu presencia a todos los que transiten por (en) ella (él), para que con tu protección superen todas las dificultades de la vida, vean cumplidos sus deseos y lleguen felizmente al lugar de su destino Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.
Bendición de un hospital o centro de salud
Bendito seas Dios y Padre Nuestro, que por medio de Tu Hijo, encomendaste al pueblo que camina en una vida nueva el cuidado y la solicitud de los enfermos; bendice y santifica este lugar, para que sea, por gracia del Espíritu Santo, una casa de bendición y una escuela de caridad; que bajo el influjo de Tu Gracia los médicos ejerzan sabiamente tu solicitud, que los que cuidan a los enfermos practiquen este servicio con solicitud, que los fieles vengan aquí para visitar a Cristo en la persona de sus hermanos, y los enfermos, confortados por el amor de todos, recuperen pronto la salud, se vean asistidos en su dolor y que puedan dar gracias por los cuidados de su amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.