Decenario al Espíritu Santo - Premios

From MarAdentro

No merecidos, sino dados por pura bondad de nuestro inolvidable Maestro, el Espíritu Santo.

Son dados a las potencias de nuestra alma; mas todo nuestro ser siente la grande dicha que traen consigo estos premios, porque son recreo y placer al cuerpo, y al alma un cielo anticipado.

Premios a la memoria

Traslados que la hacen ir sin poner esta potencia trabajo alguno a Belén, a Egipto, a Jerusalén, siguiendo a Jesucristo en su vida pública, al Tabor en la transfiguración, al huerto de los olivos, al pretorio, por las calles de Jerusalén, al Calvario, vista amorosa de nuestro adorable Redentor, etcétera, etcétera.

Premios al entendimiento

Conocimiento de la Divina Esencia y de sus Tres Divinas Personas; acomodado este conocimiento a la capacidad de la inteligencia humana.

Conocimiento de la creación, del ángel y del hombre; de la rebelión, desobediencia y castigos; de la Encarnación del Divino Verbo, etcétera, etcétera.

Premios a la voluntad

Ósculos del más apasionado y fino de los amantes. Dardos de amor Divino; heridas en el alma; transformación del alma en Dios; delectación la más tierna y amorosa, a la manera que lo es un niño que estando en los brazos de su madre en el más dulce reposo, al mismo tiempo que reposa es alimentado con leche; así lo es aquí el alma, con sabiduría y ciencia y posesión que hace en el alma toda la Santísima Trinidad.

Mil vidas si las tuviera

daría por poseerte,

y mil... y mil... más yo diera...

por amarte si pudiera...

con ese amor puro y fuerte

con que Tú, siendo quien eres...

nos amas continuamente.