Exposición y bendición con la reliquia de la Santa Cruz (Lignum Crucis)
El sacerdote revestido con capa pluvial y con velo humeral, traslada el relicario desde la sacristía, lo deja en el altar sobre los corporales y se arrodilla en la tarima para que le quiten el velo humeral. Se pone de pie, retira el cubre-relicario y hace una genuflexión (la norma para las genuflexiones es la misma que para el Santísimo Sacramento cuando está en el sagrario). Desciende al plano.
Durante el canto o rezo del himno, el celebrante, de pie, impone incienso, hace genuflexión junto con los otros ministros e inciensa la reliquia, estando de pie, con tres ductus de dos ictus. Después, hacen todos de nuevo genuflexión.
Acabado el himno se canta o reza:
V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. (T.P. Aleluya).
R. Porque con tu cruz has redimido el mundo. (T.P. Aleluya).
V. Oremos. Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu Hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio, alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
El celebrante sube al altar con velo humeral, hace genuflexión, toma el relicario e imparte la bendición con el Lignum Crucis. Al terminar deja el relicario sobre los corporales, hace genuflexión y, sin moverse del centro del altar, canta o reza:
V. Por su cruz y por su pasión nos conceda Cristo la salud y la paz.
R. Amén.
A continuación, hace genuflexión y besa la reliquia. Después, la toma con las manos cubiertas por el velo humeral y la da a besar a los fieles, que hacen genuflexión antes de besar la reliquia.
Al terminar, vuelve al altar, deja el relicario sobre el corporal y repite:
V. Por su cruz y por su pasión nos conceda Cristo la salud y la paz.
R. Amén.
Pone el cubre-relicario sobre el Lignum Crucis y vuelve a la sacristía, como al comienzo.