4º Dom de cuaresma
[col][Lecturas: A B C ][ofre][pref][com][despcom]
Alégrate, Jerusalén, y todos los que la amáis, reuníos. Regocijaos con ella todos los que participábais de su duelo y quedaréis saciados con la abundancia de sus consuelos.
Lætáre, Ierúsalem, et convéntum fácite, omnes qui dilígitis eam; gaudéte cum lætítia, qui in tristítia fuístis, ut exsultétis, et satiémini ab ubéribus consolatiónis vestræ.
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Oración Colecta
Oremos:
Señor, Padre de misericordia y origen de todo bien, que aceptas el ayuno, la oración y la limosna como remedio de nuestros pecados; mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas.
Jesucristo...
Amén.
[Misa][Misa LCSR][Misa L][Misa C] [Lecturas: A B C ]
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, al Señor, que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y pidámosle que tenga misericordia de su pueblo penitente:
Respondemos a cada petición: Señor, ten piedad.
Para que Dios aumente la fe y fortalezca la voluntad de los que se preparan a recibir en estos días cuaresmales el sacramento de la penitencia y les conceda un verdadero arrepentimiento de sus culpas, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Para que el Señor abra la inteligencia y el corazón de los incrédulos, de manera que lleguen al conocimiento de la verdad y en la fe encuentren aquel descanso que tanto desea su corazón, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Para que Dios conceda su ayuda a los enfermos, a los pobres, a los que se sienten tentados y a todos aquellos que con su sufrimiento participan de la cruz de Cristo, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Para que todos nosotros perseveremos en el esfuerzo cuaresmal y lleguemos, purificados e iluminados, a las fiestas de Pascua que se acercan, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Celebrante:
Dios nuestro, Padre de la luz, que conoces hasta lo más recóndito de nuestro corazón; no permitas que nos domine el poder de las tinieblas, antes bien, abre nuestros ojos a la luz del Espíritu para que podamos ver a Aquél que has enviado para iluminar al mundo y creamos únicamente en Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
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Al ofrecerte, Señor, en la celebración gozosa de este domingo, los dones que nos traen la salvación, te rogamos nos ayudes a celebrar estos santos misterios con fe verdadera y saber ofrecértelos por la salvación del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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Prefacio
El ciego de nacimiento
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Que se hizo hombre para conducir al género humano, peregrino en tinieblas, al esplendor de la fe; y a los que nacieron esclavos del pecado, los hizo renacer por el bautismo, transformándolos en tus hijos adoptivos.
Por eso, Señor, todas tus criaturas, en el cielo y en la tierra, te adoran cantando un cántico nuevo, y también nosotros, con los ángeles, te aclamamos por siempre diciendo:
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Antífona de la Comunión
Cuando se lee el evangelio del ciego de nacimiento:
El Señor me untó los ojos, fui, me lavé y empecé a ver y a creer en Dios.
Dóminus linívit óculos meos: et ábii, et lavi, et vidi, et crédidi Deo.
Cuando se lee el evangelio del Hijo Pródigo:
Deberías alegrarte, hijo, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado.
Opórtet te, fili, gaudére, quia frater tuus mórtuus fúerat, et revíxit; períerat, et invéntus est.
Cuando se lee otro evangelio:
Jerusalem está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor, a celebrar tu nombre, Señor.
Jerúsalem, quæ ædificátur ut cívitas, o cuius participátio eius in idípsum, Illuc enim ascénderunt tribus, tribus Dómini, ad confiténdum nómini tuo, Dómine.
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Oración después de la Comunión
Oremos:
Dios nuestro, luz que alumbra a todo humano que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con el resplandor de tu gracia, para que nuestros pensamientos te sean agradables y te amemos con toda sinceridad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén