Viernes 3ª Tiempo ordinario Año impar (Id=107)

Primera Lectura

Soportasteis múltiples combates y sufrimientos. No renunciéis, pues, a vuestra valentía.

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 32-39

Hermanos: Recordad aquellos días primeros, cuando recién iluminados soportasteis múltiples combates y sufrimientos: ya sea cuando os exponían públicamente a insultos y tormentos, ya cuando os hacíais solidarios de los que así eran tratados. Pues compartisteis el sufrimiento de los encarcelados, aceptasteis con alegría que os confiscaran los bienes, sabiendo que teníais bienes mejores, y permanentes. No renunciéis, pues, a vuestra valentía que tendrá una gran recompensa. Os hace falta constancia para cumplir la voluntad de Dios y alcanzar la promesa. Un poquito de tiempo todavía y el que viene llegará sin retraso; mi justo vivirá de fe, pero si se arredra le retiraré mi favor. Pero nosotros no somos gente que se arredra para su perdición, sino hombres de fe para salvar el alma.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 36

El Señor es quien salva a los justos.
Salus iustórum a Dómino est.

Pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás tranquilo en esta tierra. Busca en él tu alegría y te dará el Señor cuanto deseas.
El Señor es quien salva a los justos.
Salus iustórum a Dómino est .

Pon tu vida en las manos del Señor, en él confía, y hará que tu virtud y tus derechos brillen igual que el sol de mediodía.
El Señor es quien salva a los justos.
Salus iustórum a Dómino est.

Porque aprueba el camino de los justos, asegura el Señor todos sus pasos; no quedarán por tierra cuando caigan, porque el Señor los tiene de su mano.
El Señor es quien salva a los justos.
Salus iustórum a Dómino est.

La salvación del justo es el Señor; en la tribulación él es su amparo. A quien en él confía, Dios lo salva de los hombres malvados.
El Señor es quien salva a los justos.
Salus iustórum a Dómino est.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Benedíctus es, Pater, Dómine cæli et terræ, quia mystéria regni párvulis revelásti.
Aleluya.

Evangelio

El sembrador echa la simiente, duerme, y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
4, 26-34

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, decía Jesús a las turbas:

–El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. El duerme de noche, y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega. Dijo también:

–¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después, brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas. Con muchas parábolas parecidas les exponía la Palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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