lun 7a. Ord. año impar antes Cuaresma (Id=160)

Primera Lectura

Antes que cualquier otra cosa fue creada la sabiduría

Lectura del libro del Eclesiástico
1, 1-10

Toda sabiduría viene del Señor

y está con él eternamente.

La arena de las playas, las gotas de la lluvia,

los días de los siglos, ¿quién los contará?

La altura del cielo, la anchura de la tierra,

la hondura del abismo, ¿quién los rastreará?

Antes que todo fue creada la sabiduría,

la inteligencia y la prudencia, antes de los siglos.

La raíz de la sabiduría, ¿a quién se reveló?

La destreza de sus obras, ¿quién la conoció?

Uno solo es sabio, temible en extremo;

está sentado en su trono.

El Señor en persona la creó,

la conoció y la midió,

la derramó sobre todas sus obras;

la repartió entre los vivientes;

según su generosidad

se la regaló a los que lo temen.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 92, 1ab.1c-2.5

El Señor reina, vestido de majestad
Dóminus regnávit, decórem indútus est.

El Señor es rey; está vestido de esplendor; el Señor está vestido y rodeado de poder.
El Señor reina, vestido de majestad.
Dóminus regnávit, decórem indútus est.

Firme e inconmovible está la tierra. Tu trono está firme desde siempre, tú existes desde la eternidad.
El Señor reina, vestido de majestad
Dóminus regnávit, decórem indútus est.

Tus mandamientos son inmutables, Señor, la santidad adorna tu templo por años sin fin.
El Señor reina, vestido de majestad
Dóminus regnávit, decórem indútus est.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Salvator noster Iesus Christus destruxit mortem, et illuminavit vita per Evangelium
Aleluya.

Evangelio

Creo, Señor, pero dame tú la fe que me falta

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
9, 14-29

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando Jesús hubo bajado del monte, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos letrados discutiendo con ellos.

Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo.

El les preguntó:

–¿De qué discutís?

Uno le contestó:

–Maestro, te he traído a mi hijo ; tiene un espíritu que no le deja hablar; y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces.

El les contestó:

–¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.

Se lo llevaron.

El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos.

Jesús preguntó al padre:

–¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?

Contestó él:

–Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y el agua para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos.

Jesús replicó:

–¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe.

Entonces el padre del muchacho gritó:

–Tengo fe, pero dudo, ayúdame.

Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo:

–Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él.

Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió.

El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto.

Pero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.

Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas:

–¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?

El les respondió:

–Esta especie sólo puede salir con oración y ayuno.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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