vie 7a. Ord. año impar antes Cuaresma (Id=168)

Primera Lectura

El amigo fiel no tiene precio

Lectura del libro del Eclesiástico
6, 5-17

Una voz suave aumenta los amigos,

unos labios amables aumentan los saludos.

Sean muchos los que te saludan,

pero confidente, uno entre mil;

si adquieres un amigo, hazlo con tiento,

no te fíes en seguida de él;

porque hay amigos de un momento

que no duran en tiempo de peligro;

hay amigos que se vuelven enemigos

y te afrentan descubriendo tus riñas;

hay amigos que acompañan en la mesa

y no aparecen a la hora de la desgracia;

cuando te va bien, están contigo,

cuando te va mal, huyen de ti;

si te alcanza la desgracia, cambian de actitud

y se esconden de tu vista.

Apártate de tu enemigo

y sé cauto con tu amigo.

Al amigo fiel tenlo por amigo,

el que lo encuentra, encuentra un tesoro;

un amigo fiel no tiene precio

ni se puede pagar su valor;

un amigo fiel es un talismán:

el que teme a Dios lo alcanza;

su camarada será como él

y sus acciones como su fama.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 118, 12 y 16.18 y 27.34 y 35

Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
Deduc me, Dómine, in sémitam praeceptorum tuórum

Bendito seas, Señor, enséñame tus normas. En tus normas tengo mis delicias, no me olvido de tu palabra.
Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
Deduc me, Dómine, in sémitam praeceptorum tuórum

Abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu ley. Enséñame la senda de tus decretos, y meditaré en tus maravillas.
Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
Deduc me, Dómine, in sémitam praeceptorum tuórum

Instrúyeme para que observe tu ley y la practique de todo corazón.Guíame por el camino de tus mandatos, que son mi delicia.
Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
Deduc me, Dómine, in sémitam praeceptorum tuórum

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad: santifícanos en la verdad.
Sermo tuus, Dómine, veritas est; sanctifica nos in veritate
Aleluya.

Evangelio

Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
10, 1-12

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba.

Se acercaron unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba:

–¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?

El les replicó:

–¿Qué os ha mandado Moisés?

Contestaron:

–Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.

Jesús les dijo:

–Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. El les dijo:

–Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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