jue 8a. Ord. año impar antes Cuaresma (Id=181)
La gloria del Señor llena la creación
Lectura del libro del Eclesiástico 42, 15-26
Voy a recordar las obras de Dios
y a contar lo que he visto:
por la palabra de Dios son creadas
y de su voluntad reciben su tarea.
El sol sale mostrándose a todos,
la gloria del Señor a todas sus obras.
Aun los santos de Dios no bastaron
para contar las maravillas del Señor.
Dios fortaleció sus ejércitos,
para que estén firmes en presencia de su gloria.
Sondea el abismo y el corazón,
penetra todas sus tramas,
declara el pasado y el futuro
y revela los misterios escondidos.
No se le oculta ningún pensamiento
ni se le escapa palabra alguna.
Ha establecido el poder de su sabiduría,
es el único desde la eternidad;
no puede crecer ni menguar
ni le hace falta un maestro.
¡Qué amables son todas tus obras!
Y eso que no vemos más que una chispa.
Todas viven y duran eternamente
y obedecen en todas sus funciones.
y no ha hecho ninguna inútil.
Una excede a otra en belleza:
¿quién se saciará de contemplar su hermosura?
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 32
La palabra de Dios hizo el cielo.
Verbo Dómini caeli facti sunt
Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos; cantemos en su honor nuevos cantares, al compás de instrumentos alabémoslo.
La palabra de Dios hizo el cielo.
Verbo Dómini caeli facti sunt
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades.
La palabra de Dios hizo el cielo.
Verbo Dómini caeli facti sunt
La palabra de Dios hizo los cielos y su aliento, los astros. Los mares encerró como en un odre y como en una presa, los océanos.
La palabra de Dios hizo el cielo.
Verbo Dómini caeli facti sunt
Que respete al Señor toda la tierra y tiemblen ante él sus moradores; pues el Señor habló y fue hecho todo; lo mandó con su voz y surgió el orbe.
La palabra de Dios hizo el cielo.
Verbo Dómini caeli facti sunt
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Ego sum lux mundi, dicit Dóminus; qui sequitur me habebit lumen vitae
Aleluya.
Maestro, que pueda ver
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 46-52
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
–Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.
Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:
–Hijo de David, ten compasión de mí.
Jesús se detuvo y dijo:
–Llamadlo.
Llamaron al ciego, diciéndole:
–Animo, levántate, que te llama.
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo:
–¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego le contestó:
–Maestro, que pueda ver.
Jesús le dijo:
–Anda, tu fe te ha curado.
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.