9o. Dom Ord Ciclo B antes Cuaresma (Id=187)
Recuerda que fuiste esclavo en Egipto
Lectura del libro del Deuteronomio
5, 12-15
Así dice el Señor:
– «Guarda el día del sábado santificándolo, como el Señor tu Dios, te ha mandado.
Durante seis días puedes trabajar y hacer tus tareas; pero el día séptimo es día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios. No haréis trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni tu ganado, ni el forastero que resida en tus ciudades, para que descansen como tú el esclavo y la esclava.
Recuerda que fuiste esclavo en Egipto, y que te sacó de allí el Señor tu Dios, con mano fuerte y con brazo extendido. Por eso te manda el Señor, tu Dios, guardar el día del sábado.»
Palabra de Dios.
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Te alabamos, Señor.
Sal 80, 3-4.5-6ab.6c-8a.10-11ab
Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
Exáltate Deo auditori nostro
Entonen canciones, toquen la pandereta, la dulce cítara y el arpa; toquen la trompeta al comenzar el mes, al salir la luna llena, día de nuestra fiesta.
Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
Exáltate Deo auditori nostro
Porque es una ley para Israel, una orden del Dios de Jacob, una norma que impuso a José, cuando salió de Egipto.
Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
Exáltate Deo auditori nostro
Oigo un lenguaje desconocido para mí: yo quité la carga de sus hombros, y sus manos quedaron libres de peso, clamaste en la opresión y te libré.
Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
Exáltate Deo auditori nostro
No tendrás un dios extraño, no adorarás a un dios extranjero. Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto.
Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
Exáltate Deo auditori nostro
La vida de Jesús se manifiesta en nuestra carne mortal
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
4, 6-11
Hermanos:
El Dios que dijo: «Brille la luz del seno de la tiniebla» ha brillado en nuestros corazones, para que nosotros iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios, reflejada en Cristo.
Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.
Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es verdad; conságranos en la verdad.
Sermo tuus, Dómine, véritas est; sanctifica nos in veritate
Aleluya.
El Hijo del hombre también es dueño del sábado
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
2, 23-28; 3, 1-6
Gloria a ti, Señor.
Un sábado, atravesaba el Señor un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le dijeron:
«Oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?»
– «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros.»
Y añadió:
– «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado.»
Entró otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo.
Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo.
Jesús le dijo al que tenía la parálisis:
– «Levántate y ponte ahí en medio.»
Y a ellos les preguntó:
– «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?»
Se quedaron callados.
Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre:
– «Extiende el brazo.»
Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Historia de la salvación
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque él, con su nacimiento, restauró nuestra naturaleza caída; con su muerte, destruyó nuestro pecado; al resucitar, nos dio nueva vida; y en su ascensión, nos abrió el camino de tu reino.
Por eso,
con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
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