1er. Dom de cuaresma Ciclo C (Id=199)

Primera Lectura

Profesión de fe del pueblo escogido

Lectura del libro del Deuteronomio
26, 4-10

–El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios.

Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios:

«Mi padre fue un arameo errante,

que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas.

Pero luego creció, hasta convertirse

en una raza grande, potente y numerosa.

Los Egipcios nos maltrataron y nos oprimieron,

y nos impusieron una dura esclavitud.

Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres;

y el Señor escuchó nuestra voz,

miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia.

El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido,

en medio de gran terror, con signos y portentos.

Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra,

una tierra que mana leche y miel.

Por eso ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo,

que tú, Señor, me has dado.»

Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial

Del Salmo 90

Acompáñame, Señor, en la tribulación.
Esto mecum Dómine, in tribulatióne.

Tú, que vives al amparo del Altísimo y descansas a la sombra del todopoderoso, dile al Señor: "Tú eres mi refugio y fortaleza; tú eres mi Dios y en ti confío".
Acompáñame, Señor, en la tribulación.
Esto mecum Dómine, in tribulatióne.

No te sucederá desgracia alguna, ninguna calamidad caerá sobre tu casa, pues el Señor ha dado a sus ángeles la orden de protegerte adondequiera que vayas.
Acompáñame, Señor, en la tribulación.
Esto mecum Dómine, in tribulatióne.

Los ángeles de Dios te llevarán en brazos para que no te tropieces con las piedras, podrás pisar los escorpiones y las víboras y dominar las fieras.
Acompáñame, Señor, en la tribulación.
Esto mecum Dómine, in tribulatióne.

"Puesto que tú me conoces y me amas, dice el Señor, yo te libraré y te pondré a salvo. Cuando tú me invoques, yo te escucharé, y en tus angustias estaré contigo, te libraré de ellas y te colmaré de honores".
Acompáñame, Señor, en la tribulación.
Esto mecum Dómine, in tribulatióne.

Segunda Lectura

Profesión de fe del que cree en Jesucristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
10, 8-13

Hermanos:

La Escritura dice:

«La palabra está cerca de ti:

la tienes en los labios y en el corazón.»

Se refiere al mensaje de la fe que os anunciamos.

Porque si tus labios profesan que Jesús es el Señor

y tu corazón cree que Dios lo resucitó,

te salvarás.

Por la fe del corazón llegamos a la justicia,

y por la profesión de los labios, a la salvación.

Dice la Escritura:

«Nadie que cree en él quedará defraudado.»

Porque no hay distinción entre Judío y Griego;

ya que uno mismo es el Señor de todos,

generoso con todos los que lo invocan.

Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.»

Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.

Aclamación antes del Evangelio

No sólo de pan vive el hombre, sino toda Palabra que sale de la boca de Dios.
Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procédit de ore Dei.

Evangelio

El Espíritu llevó a Jesús al desierto; allí lo tentó el demonio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
4, 1-13

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.

Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.

Entonces el diablo le dijo:

–Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.

Jesús le contestó:

–Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre.»

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo:

–Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.

Jesús le contestó:

–Está escrito: «Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto.»

Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:

–Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.»

Jesús le contestó:

–Está mandado: «No tentarás al Señor tu Dios.»

Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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Prefacio


Las tentaciones del Señor

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
Porque Cristo nuestro Señor, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal y, al rechazar las tentaciones del Enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado. De este modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podremos pasar un día a la Pascua que no acaba.
Por eso,
con los ángeles y santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:

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