3er. Dom de cuaresma Ciclo B (Id=216)

Primera Lectura

La ley fue dada por Dios a Moisés

Lectura del libro del Exodo
20, 1-17

En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras:

«Yo soy el Señor, tu Dios,

que te saqué de Egipto, de la esclavitud.

No tendrás otros dioses frente a mí.

No te harás ídolos,

figura alguna de lo que hay arriba en el cielo,

abajo en la tierra

o en el agua debajo de la tierra.

No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un dios celoso:

castigo el pecado de los padres

en los hijos, nietos y biznietos,

cuando me aborrecen.

Pero actúo con piedad por mil generaciones

cuando me aman y guardan mis preceptos.

No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso.

Porque no dejará el Señor impune

a quien pronuncie su nombre en falso.

Fíjate en el sábado para santificarlo.

Durante seis días trabaja y haz tus tareas,

pero el día séptimo es un día de descanso,

dedicado al Señor, tu Dios:

no harás trabajo alguno,

ni tú, ni tu hijo, ni tu hija,

ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado,

ni el forastero que viva en tus ciudades.

Porque en seis días hizo el Señor

el cielo, la tierra y el mar

y lo que hay en ellos.

Y el séptimo día descansó:

por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.

Honra a tu padre y a tu madre:

así prolongarás tus días

en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No robarás.

No darás testimonio falso contra tu prójimo.

No codiciarás los bienes de tu prójimo;

no codiciarás la mujer de tu prójimo,

ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno,

ni nada que sea de él.»

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 18, 8.9.10.11

Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Dómine, verba vitae aetérnae habes.

La ley del Señor es perfecta; da consuelo al hombre; el mandato del Señor es verdadero: da sabiduría al ignorante.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Dómine, verba vitae aetérnae habes.

Los preceptos del Señor son rectos: dan alegría al corazón; el mandamiento del Señor es claro: da luz a los ojos.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Dómine, verba vitae aetérnae habes.

El temor del Señor es puro: permanece para siempre; los juicios del Señor son verdad: todos justos por igual.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Dómine, verba vitae aetérnae habes.

Son preferibles al oro, al oro más fino; son más dulces que la miel, más que el jugo del panal.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Dómine, verba vitae aetérnae habes.

Segunda Lectura

Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero sabiduría de Dios para los llamados

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
1, 22-25

Hermanos:

Los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero, para los llamados –judíos o griegos–, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio


Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único. Todo el que cree en él tiene vida eterna.
Sic Deus diléxit mundum, ut Fílium suum unigénitum daret; omnis qui credit in eum, habet vitam aetérnam.

Evangelio

Destruid este templo y en tres días lo reconstruiré

† Lectura del santo Evangelio según san Juan
2, 13-25

Gloria a ti, Señor.

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:

–«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»

Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:

–«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»

Jesús contestó:

–«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»

Los judíos replicaron:

–«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

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Se dice "Credo".

Prefacio

Significado espiritual de la Cuaresma

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa][Misa LCSR][Misa L][Misa C]