sab 4a. Sem Pascua (Id=295)
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Antífona de Entrada

Nosotros somos el pueblo redimido por Dios; anunciemos las maravillas del Señor que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Aleluya.
Pópulus acquisitiónis, annuntiáte virtútes eius, qui vos de ténebris vocávit in admirábile lumen suum, allelúia

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Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho partícipes de la muerte y resurrección de tu Hijo por medio del bautismo, concédenos vivir de tal manera nuestros compromisos bautismales, que demos frutos abundantes de vida cristiana y podamos llegar a la plenitud del gozo eterno.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

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Primera Lectura

Ahora nos dirigiremos a los paganos

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 44-52

El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.

Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:

–«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra."»

Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.

La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.

Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 97, 1-2.3ab. 3cd-4

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri

Cantad al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo.
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri

El Señor hace pública su victoria, a la vista de las naciones muestra su salvación; ha recordado su amor y su fidelidad en favor de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri

Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. ¡Aclamad al Señor, habitantes de toda la tierra, estallad de gozo, gritad de alegría, cantad!
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Vidérunt omnes términi terrae salutáre Dei nostri

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos y conoceréis la verdad – dice el Señor-.
Si manséritis in sermóne meo, vero discipúli me éritis, et cognoscéritis veritátem, dicit Dóminus.
Aleluya.

Evangelio

Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre

† Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 7-14

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

– «Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»

Felipe le dice:

– «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»

Jesús le replica:

– «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estos dones que hemos preparado para el sacrificio eucarístico, y transforma toda nuestra vida en una continua ofrenda.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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Prefacio

Cristo, sacerdote y víctima

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él, con la inmolación de su cuerpo en la cruz, dio pleno cumplimiento a lo que anunciaban los sacrificios de la antigua alianza, y ofreciéndose a sí mismo por nuestra salvación, quiso ser al mismo tiempo sacerdote, víctima y altar.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:

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Antífona de la Comunión

Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me confiaste y contemplen la gloria que me has dado. Aleluya.
Pater, quos dedísti mihi, volo ut ubi sum ego, et illi sint mecum, ut vídeant claritátem quam dedísti mihi, allelúia.

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Oración después de la Comunión

Oremos:
Te suplicamos, Señor, que esta Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en memoria suya y en la cual hemos participado, nos una cada vez más con el vínculo de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

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