5o. Dom. de Pascua Ciclo C (Id=298)
Contaban a la comunidad cristiana lo que había hecho Dios por medio de ellos
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 14, 21-27
En aquellos días, volvieron Pablo y Bernabé a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el Reino de Dios.
En cada iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la comunidad, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del Salmo 144
Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey.
Benedícam nómini tuo in saéculum, Deus meus rex
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su mano se extiende a todas sus criaturas.
Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey.
Benedícam nómini tuo in saéculum, Deus meus rex
Que te alaben, Señor, todas tus obras y que todos tus fieles te bendigan. Que proclamen la gloria de tu reino y den a conocer tus maravillas.
Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey.
Benedícam nómini tuo in saéculum, Deus meus rex
Que muestren a los hombres tus proezas, el esplendor y la gloria de tu reino. Tu reino, Señor, es para siempre, y tu imperio, por todas las generaciones.
Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey.
Benedícam nómini tuo in saéculum, Deus meus rex
Dios les enjugará todas sus lágrimas
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 21, 1-5a.
Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva,
porque el primer cielo y la primera tierra han pasado,
y el mar ya no existe.
Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén,
que descendía del cielo, enviada por Dios,
arreglada como una novia que se adorna para su esposo.
Y escuché una voz potente que decía desde el trono:
–Esta es la morada de Dios con los hombres:
acampará entre ellos.
Ellos serán su pueblo
y Dios estará con ellos.
Enjugará las lágrimas de sus ojos.
Ya no habrá muerte, ni luto,
ni llanto, ni dolor.
Porque el primer mundo ha pasado.
Y el que estaba sentado en el trono dijo:
«Ahora hago el universo nuevo.»
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado, dice el Señor.
Mandátum novum do vobis, dicit Dóminus; ut diligátis invicem, sicut diléxi vos.
Aleluya.
Un mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros
† Lectura del santo Evangelio según san Juan 13, 31-33a. 34-35
Gloria a ti, Señor.
Cuando salió judas del cenáculo, dijo Jesús:
–Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él. (Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará).
Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros.
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.