4º domingo Adviento Ciclo C (Id=31)


Primera Lectura

De ti saldrá el jefe de Israel

Lectura del profeta Miqueas 5, 1-4a

Esto dice el Señor: Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornarán a los hijos de Israel. En pie pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor su Dios. Habitarán tranquilos porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y ésta será nuestra paz.

Palabra del Señor.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 79, 2-ac y 3b.15-16.18-19

Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre los querubines, resplandece. Despierta tu poder y ven a salvarnos.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

Dios todopoderoso, atiéndenos, mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña, la planta que sembraste, el retoño que hiciste vigoroso.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

Que tu mano proteja al elegido, al hombre que tú fortaleciste. Ya nunca nos apartaremos de ti; devuélvenos la vida para que invoquemos tu nombre.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.

Segunda Lectura

Aquí estoy, Dios mío, para hacer tu voluntad

Lectura de la Carta a los Hebreos
10, 5-10

Hermanos: Cuando Cristo entró en el mundo dijo: Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: «Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad». Primero dice: No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias, –que se ofrecen según la ley–. Después añade: Aquí estoy yo para hacer tu voluntad. Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
Ecce ancílla Dómini: fiat mihi secúndum verbum tuum.

Aleluya.

Evangelio

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme?

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
1, 39-45

Gloria a ti, Señor.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú, que has creído! porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa][Misa LCSR][Misa L][Misa C]

Se dice "Credo".