Lunes 10ª Tiempo ordinario Año impar (Id=394)
Dios nos conforta para que nosotros podamos confortar a los demás en todos sus sufrimientos
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 1-7
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a la Iglesia de Dios que está en Corinto y a todo el pueblo santo que reside en Grecia: Os deseamos la gracia y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. ¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! El nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro ánimo. Si nos toca luchar, es para vuestro aliento y salvación; si recibimos aliento, es para comunicaros un aliento con el que podáis aguantar los mismos sufrimientos que padecemos nosotros. Nos dáis firmes motivos de esperanza, pues sabemos que si sois compañeros en el sufrir, también lo sois en el buen ánimo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 33
Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al escucharlo.
Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores.
Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.
Confía en el Señor y saltarás de gusto; jamás te sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias.
Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor acampa y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.
Dichoso el hombre que se refugia en él.
Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Gustáte et vidéte quóniam suávis est Dóminus.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Alegraos y saltad de alegría, porque vuestro premio será grande en los cielos.
Gaudéte et exsultáte, quóniam merces vestra copiósa est in cælis.
Aleluya.
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán «los Hijos de Dios». Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.