Lunes 11ª Tiempo ordinario Año impar (Id=413)
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 6, 1-10
Hermanos: Como cooperadores suyos que somos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Porque él dice: “En el tiempo de la gracia te escucho, en el día de la salvación te ayudo”. Pues mirad: ahora es el tiempo de la gracia, ahora es el día de la salvación. Para no poner en ridículo nuestro servicio, nunca damos a nadie motivo de escándalo; antes bien, continuamente damos prueba de que somos servidores de Dios con lo mucho que pasamos: luchas, infortunios, apuros, golpes, cárceles, motines, fatigas, noches sin dormir y días sin comer; procedemos con limpieza, saber, paciencia y amabilidad; con los dones del Espíritu y con amor sincero, llevando el mensaje de la verdad y la fuerza de Dios. Con la derecha y con la izquierda empuñamos las armas de la salvación, a través de honra y afrenta, de mala y buena fama. Somos los impostores que dicen la verdad, los desconocidos conocidos de sobra, los moribundos que están bien vivos, los sentenciados nunca ajusticiados, los afligidos siempre alegres, los pobres que enriquecen a muchos, los necesitados que todo lo poseen.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 97, 1.2-3ab.3cd-4
El Señor da a conocer su victoria.
Notum fecit Dóminus salutáre suum
Cantad al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo.
El Señor da a conocer su victoria.
Notum fecit Dóminus salutáre suum
El Señor hace pública su victoria, a la vista de las naciones muestra su salvación, ha recordado su amor y su fidelidad en favor de Israel.
El Señor da a conocer su victoria.
Notum fecit Dóminus salutáre suum
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. Aclamad al Señor, habitantes de toda la tierra, estallad de gozo, gritad de alegría, cantad.
El Señor da a conocer su victoria.
Notum fecit Dóminus salutáre suum
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos y una luz en mi sendero.
Lucerna pédibus meis verbum tuum, et lumen sémitis meis
Aleluya.
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 38-42
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sabéis que está mandado: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehuyas».
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.