Miércoles 14ª Tiempo ordinario Año impar (Id=465)

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 41, 55-57; 42, 5-7.17-24a

En aquellos días, llegó el hambre a todo Egipto, y el pueblo reclamaba pan al Faraón; el Faraón decía a los egipcios:

–Dirigíos a José y haced lo que él os diga.

Cuando el hambre cubrió toda la tierra, José abrió los graneros y repartió raciones a los egipcios, mientras arreciaba el hambre en Egipto. Y de todos los países venían a Egipto a comprarle a José, porque el hambre arreciaba en toda la tierra. Los hijos de Israel fueron entre otros a comprar grano, pues había hambre en Canaán. José mandaba en el país y distribuía las raciones a todo el mundo. Vinieron, pues, los hermanos de José y se postraron ante él, rostro en tierra. Al ver a sus hermanos José los reconoció, pero él no se dio a conocer, sino que les habló duramente:

–¿De dónde venís?

Contestaron:

–De tierra de Canaán a comprar provisiones.

Y los hizo detener durante tres días. Al tercer día les dijo:

–Yo temo a Dios, por eso haréis lo siguiente, y salvaréis la vida: Si sois gente honrada, uno de vosotros quedará aquí encarcelado, y los demás irán a llevar víveres a vuestras familias hambrientas; después me traeréis a vuestro hermano menor; así probaréis que habéis dicho la verdad y no moriréis.

Ellos aceptaron, y se decían:

–Estamos pagando el delito contra nuestro hermano, cuando le veíamos suplicarnos angustiado y no le hicimos caso; por eso nos sucede esta desgracia.

Intervino Rubén:

–¿No os lo decía yo: “no pequéis contra el muchacho”, y no me hicisteis caso? Ahora nos piden cuentas de su sangre.

Ellos no sabían que José les entendía, pues había usado intérprete. El se retiró y lloró; después volvió a ellos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 32

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te

Demos gracias a Dios al son del arpa; que la lira acompañe nuestros cantos; cantemos en su honor nuevos cantares; al compás de instrumentos alabémoslo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te

Frustra el Señor los planes de los pueblos y hace que se malogren sus designios. Los proyectos de Dios duran por siempre; los planes de su amor, todos los siglos.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te

Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepentíos y creed en el Evangelio.
Appropinquávit regnum Dei; pænitémini et crédite Evangélio
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 1-7

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, el llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el fanático, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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