Lunes 17ª Tiempo ordinario Año impar (Id=507)

Primera Lectura

Lectura del libro del Exodo 32, 15-24. 30-34

En aquellos días, Moisés se volvió y bajó del monte con las dos tablas de la alianza en la mano. Las tablas estaban escritas por ambos lados; eran hechura de Dios y la escritura era escritura de Dios grabada en las tablas.

Al oír Josué el griterío del pueblo dijo a Moisés:

–Se oyen gritos de guerra en el campamento.

Contestó él:

–No es grito de victoria, no es grito de derrota, que son cantos lo que oigo.

Al acercarse al campamento y ver el becerro y las danzas, Moisés, enfurecido, tiró las tablas y las rompió al pie del monte. Después agarró el becerro que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta hacerlo polvo, que echó en agua, haciéndoselo beber a los israelitas. Moisés dijo a Aarón:

–¿Qué te ha hecho este pueblo para que nos acarreases tan enorme pecado?

Contestó Aarón:

–No se irrite mi señor. Sabes que este pueblo es perverso. Me dijeron: haznos un Dios que vaya delante de nosotros, pues a ese Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos que le ha pasado. Yo les dije: quien tenga oro que se desprenda de él y me lo dé, yo lo eché al fuego y salió este becerro.

Al día siguiente Moisés dijo al pueblo:

–Habéis cometido un pecado gravísimo; pero ahora subiré al Señor a expiar vuestro pecado.

Volvió, pues, Moisés al Señor y le dijo:

–Este pueblo ha cometido un pecado gravísimo haciéndose dioses de oro. Pero ahora, o perdonas su pecado o me borras del libro de tu registro.

El Señor respondió:

–Al que haya pecado contra mí lo borraré del libro. Ahora ve y guía a tu pueblo al sitio que te dije: mi ángel irá delante de ti; y cuando llegue el día de la cuenta, les pediré cuentas de su pecado.

Palabra del Señor.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 105

Dad gracias al Señor porque es bueno
Confitémini Dómino quoniam bonus

En el Horeb hicieron un becerro, un ídolo de oro, y lo adoraron. Cambiaron al Dios, que era su gloria, por la imagen de un buey que come pasto.
Dad gracias al Señor porque es bueno
Confitémini Dómino quoniam bonus

Se olvidaron del Dios que los salvó, y que hizo portentos en Egipto; en la tierra de Cam, mil maravillas, y en las aguas del mar Rojo, sus prodigios.
Dad gracias al Señor porque es bueno
Confitémini Dómino quoniam bonus

Por eso hablaba Dios de aniquilarlos; pero Moisés, que era su elegido, se interpuso, a fin de que, en su cólera, no fuera el Señor a destruirlos.
Dad gracias al Señor porque es bueno
Confitémini Dómino quoniam bonus

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Por su propia voluntad el Padre nos engendró por medio del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus criaturas.
Voluntárie génuit nos Pater verbo veritátis, ut prior simus inítium áliquod cratúræ eis.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 31-35

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente:

–El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.

Les dijo otra parábola:

–El Reino de los Cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente.

Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: “Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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