25º Domingo Tiempo ordinario Ciclo B (Id=633)

Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 2, 12.17-20

Se dijeron los impíos: «Acechemos al justo, veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida. Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos; lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, para comprobar su moderación y apreciar su paciencia; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 53, 3-4.5.6.8

El Señor sostiene mi vida.
Dóminus suscéptor est animæ meæ

Sálvame, Dios mío, por tu nombre, con tu poder defiéndeme. Escucha, Señor, mi oración y a mis palabras atiende.
El Señor sostiene mi vida.
Dóminus suscéptor est animæ meæ

Gente arrogante y violenta contra mí se ha levantado; andan queriendo matarme. ¡Dios los tiene sin cuidado!
El Señor sostiene mi vida.
Dóminus suscéptor est animæ meæ

Pero el Señor Dios es mi ayuda, él es quien me mantiene vivo. Por eso te ofreceré con agrado un sacrificio y te agradeceré, Señor, tu inmensa bondad conmigo.
El Señor sostiene mi vida.
Dóminus suscéptor est animæ meæ

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol Santiago 3, 16-18; 4, 1-3

Queridos hermanos: Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia. ¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada; os combatís y os hacéis la guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo..
Deus vocábit nos per evangelium, in acquisitionem gloriæ Dómini Nostri Iesu Christi
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9, 30-37

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía:

–El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.

Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó:

–¿De qué discutíais por el camino?

Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:

–Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.

Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:

–El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice "Credo".

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