Bautismo del Señor (B) (Id=65)
Lectura del libro del Profeta Isaías 55, 1-11
Esto dice el Señor: ¡Oh, todos los sedientos, id por agua, y los que no tenéis plata, venid, comprad y comed, sin plata, y sin pagar, vino y leche! ¿Por qué gastar plata en lo que no es pan, y vuestro jornal en lo que no sacia? Hacedme caso y comed cosa buena, y disfrutaréis con algo sustancioso. Aplicad el oído y acudid a mí, oíd y vivirá vuestra alma. Pues voy a firmar con vosotros una alianza eterna: las amorosas y fieles promesas hechas a David. Mira que por testigo de las naciones le he puesto, caudillo y legislador de las naciones. Mira que a un pueblo que no conocías has de convocar, y un pueblo que no te conocía, a ti correrá por amor de Yahveh tu Dios y por el Santo de Israel, porque te ha honrado. Buscad a Yahveh mientras se deja encontrar, llamadle mientras está cercano. Deje el malo su camino, el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Yahveh, que tendrá compasión de él, a nuestro Dios, que será grande en perdonar. Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos -oráculo de Yahveh-. Porque cuanto aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los vuestros y mis pensamientos a los vuestros. Como descienden la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé simiente al sembrador y pan para comer, así será mi palabra, la que salga de mi boca, que no tornará a mí de vacío, sin que haya realizado lo que me plugo y haya cumplido aquello a que la envié.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor
Salmo Responsorial Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 ( : 3)
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
Hauriétis aquas in gáudio de fóntibus Salvatóris
He aquí a Dios mi Salvador: estoy seguro y sin miedo, pues Yahveh es mi fuerza y mi canción, él es mi salvación. Sacaréis agua con gozo de los hontanares de salvación.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
Hauriétis aquas in gáudio de fóntibus Salvatóris
Dad gracias a Yahveh, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus hazañas, pregonad que es sublime su nombre.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
Hauriétis aquas in gáudio de fóntibus Salvatóris
Cantad a Yahveh, porque ha hecho algo sublime, que es digno de saberse en toda la tierra. Dad gritos de gozo y de júbilo, moradores de Sión, que grande es en medio de ti el Santo de Israel.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
Hauriétis aquas in gáudio de fóntibus Salvatóris
Segunda lectura
Lectura de la primera epístola del apóstol San Juan 5, 1-9
Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ése ha nacido de Dios; y todo el que ama a quien le engendró, ama también a quien ha sido engendrado por El. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Porque el amor de Dios consiste precisamente en que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son costosos, porque todo el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es el que vino por el agua y por la sangre: Jesucristo. No solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y es el Espíritu quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Pues son tres los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres coinciden en lo mismo. Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios. En esto consiste el testimonio de Dios: en que ha dado testimonio de su Hijo.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor
Aclamación antes del Evangelio
Allelúia.
Al día siguiente vio a Jesús venir hacia él y dijo: Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Vidit Ioánnes Iesum veniéntem ad se et ait: « Ecce agnus Dei, qui tollit peccátum mundi ».
Allelúia.
Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 6b-11
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, proclamaba Juan:
–Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.
Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.