33º Domingo Tiempo ordinario Ciclo C (Id=758)

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Malaquías 3, 19-20a

Mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir –dice el Señor de las Huestes–, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 97

El Señor llega para regir la tierra con justicia
Venit Dóminus iudicáre pópulos in æquitáte.

Cantemos al Señor al son del arpa, aclamemos al son de los clarines al Rey y Señor.
El Señor llega para regir la tierra con justicia.
Venit Dóminus iudicáre pópulos in æquitáte.

Alégrese el mar y el mundo submarino, el orbe y cuantos la habitan. Los ríos estallen en aplausos y las montañas salten de alegría.
El Señor llega para regir la tierra con justicia.
Venit Dóminus iudicáre pópulos in æquitáte.

Regocíjese todo ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán las normas con las que rija a todas las naciones.
El Señor llega para regir la tierra con justicia
Venit Dóminus iudicáre pópulos in æquitáte.

Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 3, 7-12

Hermanos: Ya sabéis cómo tenéis que imitar mi ejemplo: No viví entre vosotros sin trabajar, nadie me dio de balde el pan que comí, sino que trabajé y me cansé día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviera derecho para hacerlo, pero quise daros un ejemplo que imitar. Cuando viví con vosotros os lo dije: el que no trabaja, que no coma. Porque me he enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a esos les digo y les recomiendo, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.

Palabra del Señor.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Mirad y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.
Respícite et leváte cápita vestra, quóniam appropínquat redémptio vestra.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 5-19

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo:

–Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.

Ellos le preguntaron:

–Maestro, ¿cuándo va a ser éso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?

El contestó:

–Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre diciendo: «Yo soy» o bien «el momento está cerca»; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.

Luego les dijo:

–Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice "Credo".

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