Miércoles 2ª Tiempo ordinario Año impar (Id=87)

Primera Lectura

Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec

Lectura de la carta a los Hebreos 7, 1-3.15-17

Hermanos:

Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, cuando Abrahán regresaba de derrotar a los reyes, lo abordó y lo bendijo, recibiendo de él el diezmo del botín. Su nombre significa rey de justicia, y lleva también el título de rey de Salem, es decir, rey de paz. Sin padre, sin madre, sin genealogía; no se menciona el principio de sus días ni el fin de su vida. En virtud de esta semejanza con el Hijo de Dios, su sacerdocio dura eternamente. Y esto resulta mucho más evidente si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec, que lo sea, no en virtud de una legislación carnal, sino en fuerza de una vida imperecedera. pues está atestiguado: «Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec».

Palabra del Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 109, 1.2.3.4

«Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».
Tu es sacerdos in æternum secundum ordinem Melchisedec

Oráculo del Señor a mi señor: "Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies".
«Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».
Tu es sacerdos in æternum secundum ordinem Melchisedech

Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu reinado. ¡Domina en medio de tus enemigos!
«Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».
Tu es sacerdos in æternum secundum ordinem Melchisedech

"Tuyo es el señorío desde el día de tu nacimiento en el templo; antes de la aurora, como rocío, te engendré".
«Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».
Tu es sacerdos in æternum secundum ordinem Melchisedech

El Señor lo ha jurado y no se retractará: "Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec".
«Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».
Tu es sacerdos in æternum secundum ordinem Melchisedech

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Señor proclamaba el Evangelio del reino, curando las dolencias del pueblo
Prædicabat Iesus Evangelium regni, et sanabat omnem infirmitatem in populo.
Aleluya.

Evangelio

¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 3, 1-6

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis:

–Levántate y ponte ahí en medio.

Y a ellos les preguntó:

–¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación, le dijo al hombre:

–Extiende el brazo.

Lo extendió y quedó restablecido. En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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