Viernes 2ª Tiempo ordinario Año impar (Id=91)
Es mediador de una alianza mejor
Lectura de la carta a los Hebreos 8, 6-13
Hermanos:
Ahora a nuestro Sumo Sacerdote le ha correspondido un ministerio tanto más excelente, cuanto mejor es la alianza de la que es mediador, una alianza basada en promesas mejores. En efecto, si la primera hubiera sido perfecta, no tendría objeto la segunda. Pero a los antiguos les echa en cara: «Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que haré con la Casa de Israel y con la Casa de Judá una alianza nueva; no como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Ellos fueron infieles a mi alianza y yo me desentendí de ellos –oráculo del Señor–. Así será la alianza que haré con la Casa de Israel después de aquellos días –oráculo del Señor–: pondré mis leyes en su mente y las escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: «¡Conoce al Señor!». porque todos me conocerán, del menor al mayor, pues perdonaré sus delitos y no me acordaré ya de sus pecados». Al decir alianza «nueva», dejó anticuada la anterior; y lo que está anticuado y se hace viejo está a punto de desaparecer.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 84, 8 y 10.11-12.13-14
La misericordia y la fidelidad se encuentran.
Misericordia et veritas obviaverunt sibi.
Muéstranos, Señor, tu amor y danos tu salvación. Sí, la salvación está cerca de los que le honran, Dios habitará en nuestra tierra.
La misericordia y la fidelidad se encuentran.
Misericordia et veritas obviaverunt sibi.
El amor y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se abrazan; la fidelidad surge de la tierra y la justicia se asoma desde el cielo.
La misericordia y la fidelidad se encuentran.
Misericordia et veritas obviaverunt sibi.
El Señor también nos dará la lluvia y nuestra tierra dará su cosecha; la justicia irá delante de él y seguirá su camino.
La misericordia y la fidelidad se encuentran.
Misericordia et veritas obviaverunt sibi.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de salvación.
Deus erat in Christo mundum reconcilians sibi, et posuit in nobis verbum reconciliationis.
Aleluya.
Jesús llamó a los que él quiso para que se quedaran con él
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 3, 13-19
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges –los truenos–, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, que lo entregó.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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