A aquellos por quienes has derramado tu preciosa Sangre, concédeles, Señor Jesús, el descanso eterno.
Al conmemorar el aniversario de la muerte de tu hija N., te pedimos, Señor, que derrames sobre él tu misericordia y le concedas participar del premio de tus elegidos.
Yo sé bien que mi defensor está vivo
Lectura del libro de Job 19, 1. 23-27
En aquellos días, Job tomó la palabra y dijo: –«Ojalá que mis palabras se escribieran; ojalá que se grabaran en láminas de bronce o con punzón de hierro se esculpieran en la roca para siempre.
Yo sé bien que mi defensor está vivo y que al final se levantará a favor del humillado; de nuevo me revestiré de mi piel y con mi carne veré a mi Dios; yo mismo lo veré y no otro, mis propios ojos lo contemplarán. Esta es la firme esperanza que tengo».
De los salmos 114 y 115
Caminaré ante el Señor por la tierra de los vivos.
El Señor es bueno y justo, nuestro Dios es compasivo. A mí, débil, me salvó y protege a los sencillos.
Caminaré ante el Señor por la tierra de los vivos.
No dejé de confiar, aunque exclamaba: «Qué grande es mi desdicha». Y en mi aflicción pensaba:
Caminaré ante el Señor por la tierra de los vivos.
Penoso es a los ojos del Señor que sus amigos mueran. Porque soy siervo tuyo, rompiste mis cadenas.
Caminaré ante el Señor por la tierra de los vivos.
Si morimos con él, viviremos con él
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2, 8-13
Querido hermano: Recuerda siempre que Jesucristo, descendiente de David, resucitó de entre los muertos, conforme al Evangelio que yo predico. Por este Evangelio sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo sobrellevo todo por amor a los elegidos, para que ellos también alcancen en Cristo Jesús la salvación, y con ella, la gloria eterna.
Es verdad lo que decimos: «Si morimos con él, viviremos con él; si nos mantenemos firmes, reinaremos con él; si lo negamos, él también nos negará; si le somos infieles, él permanece fiel, porque no puede contradecirse a sí mismo».
Aleluya. Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Aleluya.
Padre, quiero que donde yo esté, también ellos estén conmigo
† Lectura del santo Evangelio según san Juan 17, 24-26
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: –«Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos».
Escucha, Señor, las oraciones que te dirigimos por nuestro hermana N., al celebrar hoy su aniversario y por este sacrificio de reconciliación y alabanza que vamos a ofrecerte, concédele reunirse con tus santos en el cielo.
Tú que eres el descanso después del trabajo, y la vida después de la muerte, concédeles, Señor, el descanso eterno.
Te hemos ofrecido, Señor, este sacrificio por nuestro hermana N.; si aún permanece en ella alguna mancha de pecado, que tu misericordia la absuelva y la recibas en la eterna paz.