Difunto, mujer, en el aniversario

Antífona de Entrada

Enjugará Dios toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte, ni llanto, ni lamentos, ni aflicción, porque todo lo antiguo ya habrá pasado.

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Oración Colecta

Señor, gloria de los fieles, vida de los justos y Padre de quien murió y resucitó para salvarnos, mira con bondad a nuestra hermana N., y pues creyó en la resurrección futura, concédele gozar de la felicidad eterna.

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Primera lectura

Muchos de los que duermen en el polvo, despertarán

Lectura del libro del profeta Daniel 12, 1-3

En aquel tiempo, se levantará Miguel, el gran príncipe que defiende a tu pueblo. Será aquél un tiempo de angustia, como no lo hubo desde el principio del mundo. Entonces se salvará tu pueblo; todos aquellos que están escritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo, despertarán: unos para la vida eterna, otros para el eterno castigo.
Los guías sabios brillarán como el esplendor del firmamento, y los que enseñan a muchos la justicia, resplandecerán como estrellas por toda la eternidad.

Salmo Responsorial

Del Salmo 142

Señor, escucha mi oración.

Pues eres justo y fiel, Señor, escúchame y a mi plegaria atiende. No vayas a juzgarme, pues ante ti ninguno es inocente.
Señor, escucha mi oración.

Cuando me pongo a recordar tus obras, y pienso en tus proezas, tiendo hacia ti mis manos, de ti sediento, como tierra seca.
Señor, escucha mi oración.

Señor, respóndeme enseguida, pues me falta el aliento. Hazme saber tu amor por la mañana, puesto que en ti yo espero.
Señor, escucha mi oración.

Ya que tú eres mi Dios, enséñame a cumplir tus mandamientos. Haz que tu bondadoso espíritu me enseñe el buen sendero.
Señor, escucha mi oración.

Segunda lectura

Dios ha infundido su amor en nuestros corazones

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 5-11

Hermanos: La esperanza no defrauda porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado.
En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.
Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados por su sangre, seremos salvados por él del castigo final. Porque, si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con mucho más razón, estando ya reconciliados, recibiremos la salvación participando de la vida de su Hijo. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya. Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. Aleluya.

Evangelio

¡Lázaro, sal de ahí!

Lectura del santo Evangelio según san Juan 11, 32-45

En aquel tiempo, cuando llegó María, la hermana de Lázaro, adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: —Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.
Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: —¿Dónde lo han puesto?
Le contestaron: —«Ven, Señor, y lo verás».
Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: —De veras ¡cuánto lo amaba!
Algunos decían: —¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?
Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: —«Quiten la losa».
Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: —«Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días».
Le dijo Jesús: —¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
Entonces quitaron la piedra. Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: —Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado.
Luego gritó con voz potente: —«¡Lázaro, sal de ahí!»
Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: –«Desátenlo, para que pueda andar».
Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

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Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos por nuestra hermana N., para que purificado por este sacrificio, viva eternamente feliz en tu gloria.

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Prefacio

Prefacio de difuntos
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Antífona de la Comunión

Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor. El que cree en mí, tiene vida eterna y no será condenado sino que pasará de la muerte a la vida.

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Oración después de la Comunión

Renovados por este santo sacramento, te pedimos, Señor,
que nuestra hermana N., purificada de toda culpa alcance el don de la resurrección eterna.

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