A aquellos por quienes has derramado tu preciosa Sangre, concédeles, Señor Jesús, el descanso eterno.
A tu hijo N., presbítero a quien mientras estuvo con nosotros le confiaste tu palabra y tus sacramentos, concédele, Señor, gozar eternamente en el cielo de tu gloria.
Transformará nuestra condición humilde según el modelo de su condición gloriosa
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses 3, 20-21
Hermanos: Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestra condición humilde según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo.
De los salmos 114 y 115
Caminaré ante el Señor por la tierra de los vivos.
El Señor es bueno y justo, nuestro Dios es compasivo. A mí, débil, me salvó y protege a los sencillos.
Caminaré ante el Señor por la tierra de los vivos.
No dejé de confiar, aunque exclamaba: «Qué grande es mi desdicha». Y en mi aflicción pensaba:
Caminaré ante el Señor por la tierra de los vivos.
Penoso es a los ojos del Señor que sus amigos mueran. Porque soy siervo tuyo, rompiste mis cadenas.
Caminaré ante el Señor por la tierra de los vivos.
Aleluya. Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Aleluya.
Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 27-38
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: —«Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que los aborrecen, bendecid a quienes os maldicen y orad por quienes os difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queráis que os traten a vosotros; porque si amáis sólo a los que los aman, ¿qué hacéis de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacéis el bien sólo a los que os hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestáis solamente cuando esperáis cobrar, ¿qué hacéis de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.
Vosotros, en cambio, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar recompensa. Así tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso.
No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará: Recibiréis una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midáis, os medirán».
Por este sacrificio que tu presbítero N., celebró con fe en la tierra, y que nosotros vamos ahora a ofrecerte por él, te pedimos, Señor, que le concedas llegar a contemplar en el cielo a plena luz la realidad que oculta este misterio.
El Señor destruirá la muerte para siempre y enjugará las lágrimas de todos los rostros.
Señor, tú que nos has permitido acercarnos a tu sagrada mesa, concede a tu presbítero N., a quien hiciste administrador de tus sacramentos en la tierra, gozar en el cielo de la realidad en ellos contenida.