Asunción de la Virgen María (15 de ago) (Id=540)
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Oración Colecta
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que hiciste subir al cielo en cuerpo y alma a la inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo; concédenos vivir en este mundo sin perder de vista los bienes del cielo y con la esperanza de disfrutar eternamente de su gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
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Una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 11, 19a; 12, 1-6a.10ab
Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.
Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra.
El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera.
Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios.
Se oyó una gran voz en el cielo:
–«Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo.»
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 44, 11.12ab.16
De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.
Astitit regina a dextris tuis ornata auro ex Ophir
Escucha hija, mira y pon atención; olvida tu pueblo y la casa de tus padres.
De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.
Astitit regina a dextris tuis ornata auro ex Ophir
Has cautivado al rey con tu hermosura; él es tu Señor, inclínate ante él.
De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.
Astitit regina a dextris tuis ornata auro ex Ophir
En medio de festejos y cantos, entran en el palacio real.
De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.
Astitit regina a dextris tuis ornata auro ex Ophir
Resucitó primero Cristo, como primicia; después los que son de Cristo
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 20-27a
Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.
Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Exaltó a los humildes
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56
Gloria a ti, Señor.
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
–« ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo:
–«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, al Señor, que el día de hoy ha querido ensalzar a la Virgen María por encima de los coros de ángeles y santos, y pidámosle que escuche nuestra oración:
(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).
Para que todos los hijos de la Iglesia, unidos a la gloriosa y santa madre de Dios, proclamen la grandeza del Señor y se alegren en Dios, su salvador, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que la misericordia del Señor llegue a sus fieles de generación en generación, y todos los pueblos feliciten a aquélla en la cual Dios ha hecho obras grandes, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que el Señor, con las proezas de su brazo, enaltezca a los humildes, colme de bienes a los pobres y auxilie a Israel, como lo había prometido a los antiguos padres, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que Cristo, el Rey que ha coronado a María como reina, cuando entregue la creación al Padre, nos conceda a nosotros, como a María, la posesión del reino preparado desde la creación del mundo, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro, que constituiste a la Madre de tu Hijo Madre y Reina nuestra; escucha nuestra oración y haz que, ayudados por la intercesión de María, participemos un día de felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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Acepta, Señor, este sacrificio que vamos a ofrecerte para celebrar la Asunción de la Virgen María; ayúdanos, por su intercesión, a buscarte y a vivir siempre en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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La gloriosa Asunción de la Virgen María
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque hoy ha sido llevada al cielo la Virgen Madre de Dios, figura y primicia de la Iglesia, garantía de consuelo y esperanza para tu pueblo, todavía peregrino en la tierra.
Con razón no permitiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro aquella que, de un modo inefable, dio vida en su seno y carne de su carne al autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro.
Por eso,
unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría:
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Antífona de la Comunión
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre.
Beátam me dicent omnes generatiónes, quia fecit mihi magna qui potens est
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Oración después de la Comunión
Oremos:
Después de recibir los sacramentos que nos salvan, te rogamos, Señor, que, por intercesión de la Virgen María, que ha subido a los cielos, lleguemos a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén