Dia 15/10 Santa Teresa de Jesús (virgen y doctora de la Iglesia, blanco)
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Antífona de Entrada

Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; tiene sed de Dios, del Dios vivo.
Quemádmodum desíderat cervus ad fontes aquárum, ita desíderat ánima mea ad te, Deus. Sitívit ánima mea ad Deum fortem vivum.

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Oración Colecta

Oremos:
Señor Dios nuestro, que por tu Espíritu has suscitado a santa Teresa de Jesús, para mostrar a tu Iglesia el camino de la perfección, concédenos vivir de su doctrina y enciende en nosotros el deseo de la verdadera santidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.


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Primera Lectura

El Espíritu intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
8, 22-27

Hermanos: Sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto; y no sólo ella, sino también nosotros, los que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, anhelando que se realice plenamente nuestra condición de hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Porque ya es nuestra la salvación, pero su plenitud es todavía objeto de esperanza. Esperar lo que ya se posee no es tener esperanza, porque, ¿cómo se puede esperar lo que ya se posee? En cambio, si esperamos algo que todavía no poseemos, tenemos que esperarlo con paciencia.
El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que conoce profundamente los corazones, sabe lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.


Salmo Responsorial

Del salmo 18


Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Narrábo nomen tuum frátribus meis, in médio ecclésiae laudábo te.

La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo.
Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
Narrábo nomen tuum frátribus meis, in médio ecclésiae laudábo te.

En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón; son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino.
Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
Narrábo nomen tuum frátribus meis, in médio ecclésiae laudábo te.

La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
Narrábo nomen tuum frátribus meis, in médio ecclésiae laudábo te.

Más deseables que el oro y las piedras preciosas las normas del Señor, y más dulces que la miel de un panal que gotea.
Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
Narrábo nomen tuum frátribus meis, in médio ecclésiae laudábo te.


Aclamación antes del Evangelio


Aleluya, aleluya.

Permaneced en mi amor, dice el Señor; el que permanezca en mí y yo en él, ése da fruto abundante.
Sapiéntiam eius enarrábunt gentes, et laudem eius enuntiábit ecclésia.


Aleluya.


Evangelio

El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante


Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 1-8

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.
Vosotros ya están purificados por las palabras que os he dicho. Permaneced en mí y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada podéis hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y se os concederá. La gloria de mi Padre consiste en que deis mucho fruto y os manifestéis así como discípulos míos".
Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.


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Oración sobre las Ofrendas

Señor, sean aceptables a tu majestad los dones que te presentamos, como te fue grato el don de sí misma, que te ofreció santa Teresa de Jesús. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

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Prefacio

La vida consagrada a Dios es un signo Del Reino de los cielos

En verdad es justo y necesario que te alaben, Señor, tus criaturas del cielo y de la tierra.
Porque al celebrar a los santos que por amor al Reino de los cielos se consagraron a Cristo,
reconocemos tu Providencia admirable, que no cesa de llamar al hombre a la santidad primera,
para hacerlo participar ya desde ahora de la vida que gozará en el cielo, por Cristo, nuestro Señor.
Por eso,
con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:

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Antífona de la Comunión

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades..
Misericórdias Dómini in aetérnum cantábo: in generatiónem et generatiónem annuntiábo veritátem tuam in ore meo.

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Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, Dios nuestro, concede a tu pueblo, alimentado con el pan celestial, cantar eternamente tus misericordias como santa Teresa de Jesús. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

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