Jueves 4ª Tiempo ordinario Año par (Id=120)

Primera Lectura

Yo ya me voy por el camino de todos los mortales. Ten valor, Salomón, y sé todo un hombre

Lectura del primer libro de los Reyes 2, 1-4.10-12

Estando ya próximo a morir, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón:

–Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la Ley de Moisés; para que tengas éxito en todas tus empresas dondequiera que vayas; para que el Señor cumpla la promesa que me hizo: «Si tus hijos saben comportarse, caminando sinceramente en mi presencia, con todo el corazón y con toda el alma, no te fallará un descendiente en el trono de Israel».

David murió, y lo enterraron en la Ciudad de David. Reinó en Israel cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Salomón le sucedió en el trono, y su reino se consolidó.

Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial

1 Crónicas 29

Tú eres Señor del universo.
Tu, Dómine, domináris ómnia.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel, por los siglos de los siglos. Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, el esplendor y la majestad.
Tú eres Señor del universo
.
Tu, Dómine, domináris ómnia.

Tuyo es, Señor, cuanto hay en el cielo y en la tierra, porque tú eres el rey y soberano de todo.
Tú eres Señor del universo
.
Tu, Dómine, domináris ómnia.

De ti viene la riqueza y la gloria, porque tú eres el Señor del universo: en tu mano están el poder y la fuerza.
Tú eres Señor del universo
.
Tu, Dómine, domináris ómnia.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepentíos y creed en el Evangelio.
Appropinquávit regnum Dei; pænitémini et crédite Evangélio.
Aleluya.

Evangelio

Envió a los discípulos de dos en dos

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 7-13

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:

–Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa. Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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