Jueves 6ª Tiempo ordinario Año par
antes de Cuaresma (Id=150)

Primera Lectura

Dios ha elegido a los pobres del mundo. Vosotros, en cambio, habéis afrentado al pobre

Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 1-9

Hermanos: No juntéis la fe en Nuestro Señor Jesucristo glorioso con la acepción de personas. Por ejemplo: llegan dos hombres a la reunión litúrgica. Uno va bien vestido y hasta con anillos en los dedos; el otro es un pobre andrajoso. Veis al bien vestido y le decís: Por favor, siéntate aquí, en el puesto reservado. Al otro, en cambio: Estate ahí de pie o siéntate en el suelo. Si hacéis eso, ¿no sois inconsecuentes y juzgáis con criterios malos? Queridos hermanos, escuchad: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que le aman? Vosotros, en cambio, habéis afrentado al pobre. Y sin embargo, ¿no son los ricos los que os tratan con despotismo y los que os arrastran a los tribunales? ¿No son ellos los que denigran ese nombre tan hermoso que lleváis como apellido? ¿Cumplís la ley soberana que enuncia la Escritura: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo?» Perfectamente. Pero si mostráis favoritismos, cometéis un pecado y la Escritura prueba vuestro delito.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 33, 2-3.4-5.6-7

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi ser se gloría en el Señor, que los humildes lo oigan y se alegren.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

Engrandeced conmigo al Señor, ensalcemos juntos su nombre. Busqué al Señor y él me respondió, me libró de todos mis temores.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

Mirad hacia él: quedaréis radiantes y la vergüenza no cubrirá vuestros rostros. Cuando el humilde invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de todas sus angustias.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna.
Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt; verba vita ætérnæ habes.
Aleluya.

Evangelio

Dijo Pedro: "Tú eres el Mesías". Es necesario que el Hijo del hombre padezca mucho

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 8, 27-33

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Felipe; por el camino preguntó a sus discípulos:

–¿Quién dice la gente que soy yo?

Ellos le contestaron:

–Unos, Juan Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas.

El les preguntó:

–Y vosotros, ¿quién decís que soy?

Pedro le contestó:

–Tú eres el Mesías.

El les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y empezó a instruirlos:

–El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar a los tres días.

Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió, y de cara a los discípulos increpó a Pedro:

–¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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