Viernes 9ª Tiempo ordinario Año par
después de Pentecostés (Id=383)

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 3, 10-17

Querido hermano: Tú seguiste paso a paso mi doctrina y mi conducta, mis planes, fe y paciencia, mi amor fraterno y mi aguante en las persecuciones y sufrimientos, como aquellos que me ocurrieron en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones padecí! Pero de todas me libró el Señor. Por otra parte, todo el que se proponga vivir como buen cristiano será perseguido. En cambio, esos perversos embaucadores irán de mal en peor, extraviando a los demás y extraviándose ellos mismos. Pero tú permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado; sabiendo de quién lo aprendiste, y que desde niño conoces la Sagrada Escritura: Ella puede darte la sabiduría que por la fe en Cristo Jesús conduce a la salvación. Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud: así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 118

Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor.
Pax multa diligentibus legem tuam, Domine.

Muchos son mis contrarios y mis perseguidores, pero yo no me aparto, Señor, de tus preceptos. Verdad es el compendio de todas tus palabras, y son eternas todas tus justas decisiones.
Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor
.
Pax multa diligentibus legem tuam, Domine.

Aunque los poderosos sin razón me persiguen, sólo tus palabras hacen temblar mi corazón. Quienes aman tus leyes de inmensa paz disfrutan; para ellos no hay tropiezos.
Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor
.
Pax multa diligentibus legem tuam, Domine.

Espero que me salves, pues he puesto en práctica, Señor, tus mandamientos. Observo tus mandatos, obedezco tus órdenes; Tú conoces mi vida.
Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor
.
Pax multa diligentibus legem tuam, Domine.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra, y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
Si quis diligit me, sermonem meum servabit, dicit Dominus; et Pater meus diliget eum, et ad eum veniemus
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 35-37

Gloria a Ti, Señor.

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó:

–¿Cómo dicen los letrados que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: «Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies». Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?

La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.

Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

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