Miércoles 12ª Tiempo ordinario Año par (Id=432)

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 22, 8-13; 23, 1-3

En aquellos días, el Sumo Sacerdote Helcías dijo al cronista Safán:

–He encontrado en el templo el Libro de la Ley.

Entregó el libro a Safán y éste lo leyó. Luego fue a dar cuenta al rey Josías:

–Tus siervos han juntado el dinero que había en el templo y se lo han entregado a los encargados de las obras.

Y le comunicó la noticia:

–El sacerdote Helcías me ha dado un libro.

Safán lo leyó ante el rey; y cuando el rey oyó el contenido del Libro de la Ley se rasgó las vestiduras y ordenó al sacerdote Helcías, a Ajicán, hijo de Safán, a Akbor, hijo de Miqueas, al cronista Safán y a Asaías, funcionario real:

–Id a consultar al Señor por mí y por el pueblo y todo Judá a propósito de este libro que han encontrado; porque el Señor estará enfurecido contra nosotros, porque nuestros padres no obedecieron los mandatos de este libro, cumpliendo lo prescrito en él.

Ellos llevaron la respuesta al rey, y el rey dio órdenes para que se presentasen ante él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Luego subió al templo, acompañado de todos los judíos y los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, chicos y grandes. El rey les leyó el Libro de la Alianza encontrado en el templo. Después, en pie sobre el estrado, selló ante el Señor la Alianza, comprometiéndose a seguirle y cumplir sus preceptos, normas y mandatos, con todo el corazón y con toda el alma, cumpliendo las cláusulas de la Alianza escritas en aquel libro. El pueblo entero suscribió la Alianza.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 118, 33.34.35.36.37.40

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes.
Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

Enséñame, Señor, el camino de tus normas, para que las siga.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
.
Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

Instrúyeme para que observe tu ley y la practique de todo corazón.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
.
Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

Guíame por el camino de tus mandatos, que son mi delicia.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
.
Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

Inclina mi corazón hacia tus preceptos, apártalo de la avaricia.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
.
Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

Desvía mis ojos de lo vano, dame vida con tu palabra.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes

Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

Mira cuánto anhelo tus decretos, dame vida con tu salvación.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
.
Pone mihi, Dómine, viam iustificationum tuarum.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Permaneced en mí y yo en vosotros, dice el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante.
Manéte in me, et ego in vobis, dicit Dóminus: qui manet in me fert fructum multum.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 15-20

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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