Lunes 13ª Tiempo ordinario Año par (Id=444)

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Amós 2, 6-10. 13-16

Así dice el Señor: A Israel, por tres pecados, y por el cuarto, no le perdonaré. Porque venden al justo por dinero, al pobre por un par de sandalias. Oprimen contra el polvo la cabeza de los míseros y tuercen el camino de los indigentes. Padre e hijo van juntos a una mujer, infamando mi nombre santo. Se acuestan sobre ropas dejadas en fianza, junto a cualquier altar; beben vino de multas, en el templo de su Dios. Yo destruí al amorreo al llegar ellos; era alto como los altos cedros, fuerte como las encinas. Destruí por arriba el fruto, la raíz por abajo. Yo os saqué de Egipto, os conduje por el desierto cuarenta años, para daros en posesión la tierra de los amorreos. Mirad, yo os aplastaré en el suelo, como un carro lleno de gavillas. El veloz no encontrará huida, el fuerte no conservará su fuerza, el soldado no salvará la vida. El arquero no se mantendrá en pie, el hombre ágil no se escapará, el jinete no salvará la vida. El fuerte y valiente entre los soldados huirá desnudo aquel día. –Oráculo del Señor–.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 49

Atención, los que olvidáis a Dios.
Intellegite hæc, qui obliviscimini Deum

¿Por qué citas mis preceptos y hablas a toda hora de mi pacto, tú, que detestas la obediencia y echas en saco roto mis mandatos?
Atención, los que olvidáis a Dios.
Intellegite hæc, qui obliviscimini Deum

Cuando ves un ladrón, corres con él, te juntas con los adúlteros; usas tu lengua para el mal, tu boca trama el engaño.
Atención, los que olvidáis a Dios.
Intellegite hæc, qui obliviscimini Deum

Te pones a insultar a tu hermano y deshonras al hijo de tu madre. Tú haces esto, ¿y yo tengo que callarme? ¿Crees acaso que yo soy como tú? No, yo te reprenderé y te echaré en cara tus pecados.
Atención, los que olvidáis a Dios.
Intellegite hæc, qui obliviscimini Deum

Quien las gracias me da, ése me honra, y yo salvaré al que cumple mi voluntad. Entiendan bien esto los que olvidan a Dios, no sea que los destroce sin remedio.
Atención, los que olvidáis a Dios.
Intellegite hæc, qui obliviscimini Deum

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Si hoy escucháis la voz del Señor, no endurezcáis vuestro corazón
Hodie, nolite obdurare corda vestra, sed vocem Domini audite.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 8, 18-22

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de atravesar a la otra orilla. Se le acercó un letrado y le dijo:

–Maestro, te seguiré adonde vayas.

Jesús le respondió:

–Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.

Otro que era discípulo, le dijo:

–Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.

Jesús le replicó:

–Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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