Martes 14ª Tiempo ordinario Año par (Id=462)

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Oseas 8, 4-7.11-13

Así dice el Señor: Se nombraron un rey en Israel sin contar conmigo, se nombraron príncipes sin pedirme consejo. Con su plata y su oro se hacían ídolos para hundirse. Tu toro, Samaría, es abominable, contra ellos arde mi cólera. ¿Hasta cuándo no podréis ser limpios, hijos de Israel? Un escultor lo hizo, y no es Dios. Se romperá en pedazos el toro de Samaría. Siembran vientos y cosechan tempestades. No brotan tallos las espigas no tienen harina, y, si la diesen, la comerían extraños. Efraín multiplicó sus altares para pecar, para pecar le sirvieron sus altares. Cuando les escribía mi doctrina, la consideraban extraña. Que sacrifiquen sus víctimas y se coman la carne, que al Señor no le agradan. Recordará sus iniquidades, castigará sus pecados, volverán a Egipto.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 113B, 3-4.5-6.7-8.9-10

Israel confía en el Señor.
Domus Israel sperávit in Dómino

Nuestro Dios está en los cielos, todo lo que quiere lo hace. Los ídolos de las naciones, en cambio, son de plata y oro, y han sido fundidos por manos humanas.
Israel confía en el Señor
.
Domus Israel sperávit in Dómino

Tienen boca y no hablan, tiene ojos y no ven, tienen orejas y no oyen, tiene nariz y no huelen.
Israel confía en el Señor
.
Domus Israel sperávit in Dómino

Tienen manos y no tocan, tienen pies y no caminan, ni un sonido emite su garganta. Sean como ellos quienes los fabrican, quienes confían en ellos.
Israel confía en el Señor

Domus Israel sperávit in Dómino

Pueblo de Israel, confía en el Señor: él te auxilia y te defiende; descendencia de Aarón; confía en el Señor: él te auxilia y te defiende.
Israel confía en el Señor
.
Domus Israel sperávit in Dómino

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
Ego sum pastor bonus, dicit Dóminus; et cognósco oves meas, et cognóscunt me meæ
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 32b-38

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada:

–Nunca se ha visto en Israel cosa igual.

En cambio, los fariseos decían:

–Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:

–La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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