Jueves 17ª Tiempo ordinario Año par (Id=512)

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Jeremías 18, 1-6

Palabra del Señor que recibió Jeremías:

–Levántate y baja al taller del alfarero, y allí te comunicaré mi palabra.

Bajé al taller del alfarero, que estaba trabajando en el torno. Le salía mal una vasija de barro que estaba haciendo, y volvía a hacer otra vasija, según le parecía al alfarero. Entonces me vino la palabra del Señor:

–¿Y no podré yo trataros a vosotros, casa de Israel, como este alfarero? –oráculo del Señor–. Mirad: como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 145, 1b-2.3-4.5-6

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob.
Beátus cuius Deus Iacob est adiútor.

Ababa, alma mía al Señor; alabaré al Señor mientras viva, cantaré para mi Dios mientras exista.
Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob
.
Beátus cuius Deus Iacob est adiútor.

No pongan su confianza en los pecadores, en seres humanos que no pueden salvar; expiran y vuelven a ser polvo, y en ese instante terminan sus proyectos.
Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob
.
Beátus cuius Deus Iacob est adiútor.

Dichoso el que se apoya en el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios, que hizo los cielos y la tierra, el mar y cuanto contiene, el Dios que mantiene por siempre su fidelidad.
Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob
.
Beátus cuius Deus Iacob est adiútor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aperi, Dómine, cor nostrum, ut intendámus verbis Fílii tui.
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 47-53

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El Reino de los Cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y a los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes».

–¿Entendéis bien todo esto?

Ellos le contestaron:

–Sí.

El les dijo:

–Ya veis, un letrado que entiende del Reino de los Cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.

Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa][Misa LCSR][Misa L][Misa C]