Martes 21ª Tiempo ordinario Año par (Id=574)

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicences 2, 1-3a.13-17

Hermanos: Os rogamos a propósito de la última venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestro encuentro con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras: como si afirmásemos que el día del Señor está encima. Que nadie en modo alguno os desoriente. Dios os llamó por medio del Evangelio que predicamos, para que sea vuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así, pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta. Que Jesucristo nuestro Señor y Dios nuestro Padre –que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza– os consuele internamente y os dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 95, 10.11-12a.12b-13

El Señor llega a regir la tierra.
Venit Dóminus iudicare terram

Digan a las naciones: "¡El Señor es rey! El aseguró el mundo para que permanezca firme; él gobierna a los pueblos con rectitud".
El Señor llega a regir la tierra.
Venit Dóminus iudicare terram

Que se alegren los cielos y se regocije la tierra, que resuene el mar y cuento lo llena, que exulten los campos con todos sus frutos.
El Señor llega a regir la tierra.
Venit Dóminus iudicare terram

Que aclamen los árboles del bosque, ante el Señor que viene a gobernar la tierra: gobernará con justicia al mundo, a las naciones con fidelidad.
El Señor llega a regir la tierra.
Venit Dóminus iudicare terram

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, Aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Vivus est sermo Dei, et efficax, et discretor cogitationum et intentionum cordis
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 23-26

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que pagáis el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro y así quedará limpia también por fuera».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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