Jueves 21ª Tiempo ordinario Año par (Id=578)

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 1-9

Yo Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes nuestro hermano escribimos a la iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Jesucristo, al pueblo santo que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor nuestro y de ellos. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros. En mí Acción de Gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús. Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo. De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. El os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el tribunal de Jesucristo Señor nuestro. Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. ¡Y él es fiel!

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 144, 2-3.4-5.6-7

Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey.
Benedicam nómini tuo in sæculum, Deus meus rex

Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre sin cesar. Grande es el Señor y digno de toda alabanza, inmensa su grandeza.
Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey
.
Benedicam nómini tuo in sæculum, Deus meus rex

Cada generación celebra tus acciones y anuncia tus hazañas a la siguiente. Ellos hablan del esplendor de tu gloria, y yo repetiré tus maravillas.
Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey
.
Benedicam nómini tuo in sæculum, Deus meus rex

Ellos cuentan tus hazañas maravillosas, y yo narraré tus grandezas. Celebran el recuerdo de tu inmensa bondad y cantan tus victorias.
Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey
.
Benedicam nómini tuo in sæculum, Deus meus rex

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Estad preparados, porque no sabéis a qué hora va a venir el Hijo del hombre.
Vigilate et stóte parati, quia qua nescitis hora Filius hóminis ventúrus est
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 24, 42-51

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, como se merecen los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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