Martes 22ª Tiempo ordinario Año impar (Id=590)

Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6. 9-11

Hermanos: En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis que os escriba. Sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y vivamos sobriamente. Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo; él murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él. Por eso, animaos mutuamente y ayudaos unos a otros a crecer, como ya lo hacéis.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 26

Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida
Credo vidére bona Dómini in terra vivéntium

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar?
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida
Credo vidére bona Dómini in terra vivéntium

Lo único que pido, lo único que busco, es vivir en la casa del Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida
Credo vidére bona Dómini in terra vivéntium

La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Armate de valor y fortaleza y en el Señor confía.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida
Credo vidére bona Dómini in terra vivéntium

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.
Prophéta magnus surréxit in nobis, et Deus visitávit plebem suam
Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 31-37

Gloria a ti Señor

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces:

–¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios.

Jesús le intimó:

–¡Cierra la boca y sal!

El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos:

–¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.

Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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