Lectura del libro de Esdras
El año primero de Ciro, rey de Persia, el Señor, para cumplir lo que había anunciado por boca de Jeremías, movió a Ciro, rey de Persia, a proclamar de palabra y por escrito en todo su reino:
–Así dice Ciro, rey de Persia:Todos los reinos de la tierra los ha puesto en mis manos el Señor Dios del cielo, y me ha encargado edificarle un templo en Jerusalén de Judá. Los que pertenezcan a ese pueblo, que su Dios los acompañe, y que suban a Jerusalén de Judá para reedificar el templo del Señor, Dios de Israel, el Dios que habita en Jerusalén. Y a todos los judíos supervivientes, dondequiera que residan, la gente del lugar les proporcionarán plata, oro, hacienda y ganado, además de las ofrendas que quieran hacer voluntariamente para el templo del Dios de Jerusalén.
Entonces se pusieron en marcha los cabezas de familia de Judá y Benjamín, los sacerdotes y los levitas, es decir, todos los que se sintieron impulsados por Dios a ir a reedificar el templo del Señor de Jerusalén. Sus vecinos les proporcionaron de todo: plata, oro, hacienda, ganado y otros muchos regalos, además de las ofrendas voluntarias.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Del salmo 125
El Señor ha estado grande con nosotros.
Magnificábit Dóminus fácere nobíscum.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca, ni se cansaba entonces la lengua de cantar.
El Señor ha estado grande con nosotros.
Magnificábit Dóminus fácere nobíscum.
Aun los mismos paganos con asombro decían: "¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!" Y estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.
El Señor ha estado grande con nosotros.
Magnificábit Dóminus fácere nobíscum.
Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora nuestra suerte, Señor; y entre gritos de júbilo cosecharán aquéllos que siembran con dolor.
El Señor ha estado grande con nosotros.
Magnificábit Dóminus fácere nobíscum.
Al ir iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrán con sus gavillas.
El Señor ha estado grande con nosotros.
Magnificábit Dóminus fácere nobíscum.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Que brille vuestra luz ante los hombres, dice el Señor, para que viendo vuestras buenas obras, den gloria a su Padre, que está en los cielos.
Sic lúceat lux vestra coram homínibus, ut vídeant ópera vestra bona et gloríficent Patrem vestrum.
Aleluya.
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 16-18
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama. Lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».