Lunes 26ª Tiempo ordinario Año par (Id=650)

Primera Lectura

Lectura del libro de Job 1, 6-22

Un día fueron los ángeles y se presentaron al Señor; entre ellos llegó también Satanás. El Señor le preguntó:

–¿De dónde, vienes?

El respondió:

–De dar vueltas por la tierra.

El Señor le dijo:

–¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no hay otro como él: es un hombre justo y honrado, que teme a Dios y se aparta del mal.

Satanás le respondió:

–¿Y crees que teme a Dios de balde? ¡Si tú mismo lo has cercado y protegido, a él, a su hogar y todo lo suyo! Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se ensanchan por el país. Pero extiende la mano, daña sus posesiones, y te apuesto a que te maldecirá en tu cara.

El Señor le dijo:

–Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques.

Y Satanás se marchó.

Un día que sus hijos e hijas comían y bebían en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a casa de Job y le dijo:

–Estaban los bueyes arando y las burras pastando a su lado, cuando cayeron sobre ellos unos sabeos, apuñalaron a los mozos y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo.

No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo:

–Ha caído un rayo del cielo que ha quemado y consumido tus ovejas y pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo.

No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo:

–Una banda de caldeos, dividiéndose en tres grupos, se echó sobre los camellos y se los llevó, y apuñaló a los mozos. Sólo yo pude escapar para contártelo.

No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo:

–Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor, cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo.

Entonces Job se levantó, se rasgó el manto, se rapó la cabeza, se echó por tierra y dijo:

–Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor.

A pesar de todo, Job no protestó contra Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 16

Inclina el oído y escucha mis palabras.
Inclína aurem tuam mihi et exáudi verba mea.

Señor, hazme justicia, y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten.
Inclina el oído y escucha mis palabras
.
Inclína aurem tuam mihi et exáudi verba mea.

Júzgame tú, Señor, pues tus ojos miran al que es honrado. Examina mi corazón, revísalo de noche, pruébame a fuego y no hallarás malicia en mí.
Inclina el oído y escucha mis palabras
.
Inclína aurem tuam mihi et exáudi verba mea.

A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas.
Inclina el oído y escucha mis palabras
.
Inclína aurem tuam mihi et exáudi verba mea.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya.
Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos.
Fílius hóminis venit ut ministráret, et daret ánimam suam redemptiónem pro multis
Aleluya.

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 46-50

En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo:

–El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante.

Juan tomó la palabra y dijo:

–Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir.

Jesús le respondió:

–No se lo impidáis: el que no está contra vosotros, está a favor vuestro.

Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.

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